España debe dejar claro a los mercados que puede controlar y superar la crisis

El informe sobre la economía española publicado ayer por el FMI advierte del riesgo de que una segunda oleada de rebrotes del Covid-19 ahogue las previsiones de recuperación de la actividad económica. El organismo alerta de la posibilidad de que la crisis se alargue en España, especialmente tras la progresiva retirada de las ayudas a las empresas y el deber de estas de reembolsar los créditos públicos, y de que ese deterioro pueda acabar contagiando a la banca. El informe recuerda que España ha sido el país europeo más golpeado por los efectos de la lucha contra la pandemia, dada la estructura de su modelo económico –con un peso muy importante de los servicios, especialmente del turismo, y un alto porcentaje de contratos temporales– y la fragilidad de unas cuentas públicas que no han aprovechado los años de bonanza para sanearse suficientemente. Pese al alivio que supone tanto la aprobación de las ayudas europeas como la política monetaria del BCE, el FMI recomienda al Gobierno lanzar un mensaje claro a los mercados sobre la voluntad de que España retome la senda de consolidación fiscal en cuanto sea posible, algo que probablemente no ocurrirá antes de 2022. El mensaje del organismo resulta especialmente acertado tras el anuncio que realizó ayer el Ejecutivo sobre la suspensión de las reglas fiscales para todas las administraciones públicas este año y el que viene, una vez que la Bruselas haya extendido a 2022 la moratoria sobre los objetivos de consolidación fiscal.

Frente al panorama de una crisis histórica que está sobrecargando de forma extrema las arcas públicas y sembrando una enorme incertidumbre, el Gobierno debe ser proactivo a la hora de diseñar un plan de saneamiento fiscal para los próximos años que sea creíble y eficaz, e incluya una reforma integral del sistema pensiones y fórmulas para elevar los ingresos públicos. La advertencia sobre la vulnerabilidad del sistema financiero frente a un tejido empresarial gravemente dañado por una crisis más larga de lo previsto también debe ser escuchada con atención, especialmente por los organismos de supervisión, a los que el FMI recomienda vigilar los balances de las entidades y sus necesidades de capitalización. Aunque no hay duda de que la banca española afronta esta recesión con una solvencia mucho más sólida que en el pasado, las dimensiones y la gravedad de la coyuntura económica y sanitaria que vive España hacen imprescindible redoblar esfuerzos y aumentar prevenciones, comenzando por el control coordinado y responsable de la pandemia, la puesta en marcha de reformas estructurales que flexibilicen la economía y transmitan el mensaje de que España quiere y puede salir cuanto antes de esta crisis.

Fuente: Cincodias.elpais

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