España debe volver a ser cuanto antes un país fiable para el turismo internacional

Las empresas turísticas han recibido como un salvavidas en medio de un naufragio la aprobación de la prórroga de los ERTE, una medida que permitirá al sector respirar al menos hasta principios del año que viene. La medida no soluciona en sí misma la que ya constituye la peor crisis de la historia para esta industria, pero proporciona oxígeno en medio de una debacle económica y una incertidumbre sanitaria sin precedentes. Los ERTE ayudarán a las empresas a enfrentarse al reto de salvar lo que queda del ejercicio, algo que algunas harán con la vista puesta en Canarias, que comienza en invierno su temporada alta y se convertirá en el único destino europeo con buen tiempo en esas fechas. Solo Melia, Riu y Barceló, tres de las cadenas con mayor presencia en las islas, incluirán en total a 10.000 empleados en sus ERTE, ante el oscuro panorama que conforman las cuarentenas de Alemania y Reino Unido y los rebrotes y primeras restricciones a la movilidad que está viviendo España.

Las esperanzas puestas por el sector en Canarias dependen en último término del funcionamiento del corredor turístico que el Gobierno autonómico, las empresas y el turoperador TUI están negociando con Alemania, y de cuyo éxito dependerá el que los ERTE abiertos ahora no se transformen en ERE en febrero. Los pilares de la estrategia que se se negocia para Canarias, que tendría dos meses para testar su efectividad antes del inicio de la temporada alta en diciembre, son la realización de test rápidos de antígenos en orígen, siempre voluntarios y un control de la pandemia que garantice no superar una media de casos de 51,3 por cada 100.000 habitantes. Se trata de una tarea en la que todos los eslabones de la cadena, desde las empresas hasta las administraciones y los centros sanitarios, deberán trabajar de forma coordinada.

España tiene la oportunidad de crear un corredor turístico que no solo beneficie a Canarias, sino que pueda servir de modelo para iniciativas similares en otras regiones. De su éxito depende también en buena medida la urgente corrección de la mala imagen que los mercados turísticos europeos tienen ahora mismo de España y que está lastrando a todo el sector y al conjunto de la economía. Los hoteleros se preguntan con razón por qué Berlín y Londres imponen restricciones para viajar a Canarias y no lo hacen para trasladarse a otros destinos turísticos europeos. Por eso, junto al control de los rebrotes, primera tarea pendiente, el Gobierno debe diseñar una estrategia diplomática sólida, sin contradicciones, cálculos políticos ni localismos, que sea capaz de transmitir al mercado que España es un país serio, responsable y seguro para el turismo internacional.

Fuente: Cincodias.elpais

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