La nueva vida de Lola Limón, la puma rescatada hace un año en una casa de Mataderos

Cuando la rescataron estaba durmiendo plácidamente en una cama, en una casa del barrio de Mataderos. Igual que una gatita, pero no lo era: se trataba de una cachorra de puma concolor, un ejemplar que en la adultez puede llegar a los 45 kilos de peso. Ella no se veía muy feliz de ser rescatada. Se había acostumbrado a la vida con una familia humana. Una vida ajena a su especie y que ahora, a un año de su hallazgo, hace imposible que pueda ser liberada en su hábitat natural.

La familia la llamaba Lola. Su versión era que la habían encontrado al costado de una ruta, en Santiago del Estero. Le daban de comer restos de pollo, guiso o lo que sobrara. Y la trataban como si fuera un animal doméstico. Lola era amigable y dócil.

Un día, un vecino la vio a través de las rejas de la casa, ubicada en la calle Monte al 6900, y dio aviso a la comuna, que a su vez llamó a la Policía. Los agentes del patrullero verificaron la denuncia y alertaron a la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA). Lo que siguió fue un operativo en la vivienda, en el que también participó personal de la Agencia de Protección Ambiental (APRA), el Ecoparque y la Policía Federal. Se hizo el 4 de octubre de 2019, hace exactamente un año.

La cachorra de puma concolor se despertó por el operativo: dormía plácidamente en una cama cucheta. Foto Tomás Cuesta / GCBA

La cachorra de puma concolor se despertó por el operativo: dormía plácidamente en una cama cucheta. Foto Tomás Cuesta / GCBA

La puma reposaba en una cama cucheta y se despertó sorprendida. Tanta gente la puso un poco nerviosa, pero en ningún momento se mostró agresiva. Ni siquiera cuando tuvo que entrar a la caja de transporte en la que la llevaron a Temaikén para que hiciera una cuarentena.

Los veterinarios calcularon que la cachorra tenía entre 5 y 8 meses. Se encontraba bien de salud. Cumplido el tiempo de observación, pudieron llevarla al Ecoparque, donde acondicionaron un recinto para recibirla. Sus cuidadores la llamaron Limón, por su color. Lola Limón.

«Desde su llegada no ha precisado intervenciones médicas de relevancia. Se encuentra sanitariamente estable y fue incluida en el Programa de Medicina Preventiva. Es por ello que actualmente se encuentra con su plan de vacunas al día, sus chequeos sanguíneos de rutina realizados, libre de parásitos y con su peso controlado. Asimismo, cuenta con una dieta que cumple con sus requerimientos nutricionales acorde a su especie y su estado fisiológico», informan en la Secretaría de Ambiente de la Ciudad.

La puma Lola Limón ahora vive en el Ecoparque y se encuentra en buenas condiciones de salud.

La puma Lola Limón ahora vive en el Ecoparque y se encuentra en buenas condiciones de salud.

En un primer momento, se evaluó una posible liberación. Pero sus meses como mascota la marcaron para siempre y no podrá volver a su hábitat. El subsecretario a cargo del Ecoparque, Federico Iglesias, explica que los animales sufren distintos efectos cuando son tratados como mascotas. No saben alimentarse por sus propios medios y tienen una dependencia a nivel cognitivo con las personas que los cuidan. Las aves rapaces criadas en jaulas, por ejemplo, no desarrollan músculos para volar y asocian a su dueño con la oferta de comida. Otros más gregarios, como los loros, sienten algún grado de parentezco. Por ejemplo, considerándolo el líder del grupo.

En el caso de Lola, la puma, la dependencia a nivel cognitivo con los seres humanos es muy fuerte. «Está bien físicamente: puede correr, saltar, trepar -afirma Iglesias-. Pero busca contacto todo el tiempo con los seres humanos para jugar o alimentarse. Podría cazar, y de hecho ya cazó aves y comadrejas, pero cuando ve a una persona se acerca a jugar. Por eso es imposible liberarla. Siempre se va a aproximar a la gente. Y si bien parece inofensiva, pueden surgir inconvenientes».

La puma Lola Limón busca constantemente el contacto con las personas.

La puma Lola Limón busca constantemente el contacto con las personas.

En su recinto, Lola juega mucho, corre de un lado al otro, y mira a las personas con curiosidad. Incluso, se queda espiándolas apoyada en el marco de una especie de ventana. Igual que hacen los gatos. «Cuando los cuidadores la llaman, viene. Pero el contacto directo está prohibido, porque por más que parezca una mascota y que es muy dócil, nunca va a perder sus características de animal silvestre», dice Iglesias.

Aún así, los cuidadores desarrollan un vínculo de confianza con el animal, para poder acercarse cuando es necesario. Ese entrenamiento permite, por ejemplo, que puedan hacer subir a la puma a una balanza, para un control periódico de peso. O realizar maniobras veterinarias. Por ejemplo, se hace un entrenamiento de desensibilización para extracción de sangre y vacunaciones.

Lola Limón es una puma muy activa y juega mucho dentro de su recinto.

Lola Limón es una puma muy activa y juega mucho dentro de su recinto.

Mientras tanto, como Lola Limón es muy activa, recibe varias sesiones de entrenamiento semanales y enriquecimiento ambiental todos los días. Por ejemplo, fomentan que realice ejercicio físico para estimular su musculatura. Para esto, cuelgan elementos en altura y con movimiento para que la puma corra, salte y los atrape. También se utilizan esencias naturales en los troncos, para alentarla a usar las garras para marcar su territorio.

«Como sociedad, no tenemos noción del daño a largo plazo que le generamos a un animal silvestre en un muy corto plazo, tratándolo como mascota», subraya Iglesias.

“Es necesario entender que no tenemos que mascotizar a la fauna silvestre -sostiene el Secretario de Ambiente de Ciudad, Eduardo Macchiavelli-. Cuando los vecinos encuentran a un animal salvaje lastimado o abandonado deben comunicarse con las autoridades, para darle curso a su situación en condiciones cuidadas y protegidas”.

Parece un gato, pero no lo es y no es una mascota: un puma es un animal silvestre que debe vivir en su hábitat. Foto Tomás Cuesta / GCBA

Parece un gato, pero no lo es y no es una mascota: un puma es un animal silvestre que debe vivir en su hábitat. Foto Tomás Cuesta / GCBA

El tráfico ilegal de fauna silvestre es el tercer negocio ilícito más rentable a nivel mundial. Se estima que cada 10 animales capturados en la naturaleza para ser convertidos en mascotas, sólo uno llega vivo a las manos de un comprador.

En la Argentina, suelen venderse animales silvestres en rutas de provincias como Santiago del Estero, Chaco o Formosa. Pero es ilegal, como también lo es comprarlos. Además, es altamente probable que alguien haya matado a la madre de una camada de pumas, para poder llevarse a los cachorros. Y en cualquier caso, los pumas no son gatos ni mascotas. Pertenecen a su hábitat natural.

Fuente: Clarin

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