Trump vs. Biden: cómo afectará el resultado a la relación comercial con España

Han pasado cuatro años a velocidad de vértigo y ya están aquí las presidenciales en EE UU. Impredecibles y con un resultado que tendrá un impacto más notable que otras veces y afectará de manera especial a las empresas y emprendedores de otros países con intereses en aquel mercado. Dos candidatos muy diferentes y con visiones dispares, o no tanto… Esto es especialmente relevante con la nación inmersa en la mayor recesión desde la Gran Depresión de hace 90 años, agravada con una crisis sanitaria y social asimétrica, que afecta a todo el mundo, el Covid-19.

El bombardeo de noticias en los medios es continuo y, muchas veces, alarmante sin necesidad. Pero vende periódicos y captura cuota de pantalla… Los mensajes entre Trump y Biden se centran en el ataque mutuo y en cómo solucionar la crisis actual. Mayormente en clave interna, los aspectos internacionales apenas reciben atención, pero sin duda el resultado de las elecciones tendrá un profundo impacto sobre su evolución en los próximos años. Y la forma sobre cómo deben manejarse es radicalmente diferente para cada candidato.

Trump ha sido fiel a las promesas de su campaña electoral. Su doctrina de America First incluía como objetivo la reducción del déficit comercial a través de medidas proteccionistas que permitieran a EE UU recuperar el nivel de puestos de trabajo en ciertos sectores y que, en su opinión, se habían perdido consecuencia de la globalización. Los medios utilizados han sido la imposición unilateral de aranceles y la renegociación agresiva de las relaciones comerciales con sus principales socios. Parece claro que si continúa Trump se mantendrá el estilo. Aunque no hay evidencia de que las medidas adoptadas en política comercial hayan logrado el resultado deseado, pero sí han impactado de manera muy negativa a las relaciones bilaterales con las principales economías del mundo. España es parte de la controversia entre la UE y EE UU como consecuencia de las ayudas públicas a las empresas europeas y ha sufrido especialmente el impacto de los aranceles punitivos impuestos recientemente por EE UU derivados del conflicto sobre las ayudas públicas europeas a Airbus.

El intercambio internacional tampoco tiene un protagonismo destacable en la campaña de Joe Biden. En la convención demócrata, al aceptar su nominación a la presidencia de EE UU, no hizo referencia ni una sola vez a aranceles o inversión extranjera. No son asuntos que preocupen al votante medio que no ve su conexión con la recuperación económica deseada. El discurso se centró en valores como patriotismo, unidad, justicia e igualdad, y en afrontar la crisis sanitaria y económica de manera eficaz. Como era esperable, se centró en las preocupaciones de los votantes que según los sondeos son el coronavirus (35%), el Gobierno (22%), la crisis económica (12%) y el racismo (10% y en aumento).

Así que, en lo económico y social, Biden también da prioridad a la recuperación económica y a la creación de empleo. Para ello usa mensajes que pueden ser percibidos como proteccionistas, por ejemplo, reforzar el Buy American Act, ley que fomenta la compra de productos y servicios nacionales en adquisiciones realizadas por el Gobierno federal. Es claro que, en el contexto de la campaña electoral, necesita lograr el apoyo de un amplio espectro de líderes del Partido Demócrata, algunos de los cuales tienen grandes reservas con respecto al libre comercio.

Pero en un escenario menos electoralista y menos condicionado por la coyuntura actual, el punto de vista del candidato demócrata no es tan rígido. En su artículo publicado por la revista Foreign Affaires, a principios de 2020, explicaba algunos puntos que lo diferencian sensiblemente de Trump. Considera que las guerras comerciales iniciadas en la era Trump han perjudicado directamente a la clase media estadounidense y han dañado profundamente las relaciones con los principales aliados de EE UU. Piensa que cuando las reglas de la economía internacional se establecen de manera justa y se asegura su cumplimiento, EE UU se beneficia del comercio por su mayor competitividad y porque el 95% de la población mundial vive fuera de sus fronteras. Asegura que el proteccionismo es una tendencia global peligrosa que puede relacionarse con la Gran Depresión y con el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Defiende que los intercambios de bienes y servicios entre países tendrán lugar con o sin acuerdos y que EE UU se beneficiará de poder liderar el proceso si promueve el establecimiento de tratados de libre comercio justos. Por último, avisa de que se asegurará de que cualquier nuevo tratado comercial tenga presente aspectos laborales y medioambientales

En resumen, Biden adopta sin duda alguna un orden internacional basado en reglas, liderado por Estados Unidos, con énfasis en reducir las barreras comerciales, pero estableciendo estándares de comercio globales. Esta posición no difiere esencialmente de la adoptada por Biden en su larguísima etapa como senador de 1973 a 2009 (apoyó el North American Free Trade Agreement o Nafta en 1994), y como vicepresidente de EE UU entre 2008 y 2016 durante la era Obama, periodo que impulsó de manera decidida diversos acuerdos de libre comercio y una actitud multilateralista.

¿Quién va a ganar? Aunque Biden lleva ventaja, después de lo ocurrido en 2016 intentar acertar en el resultado del 3 de noviembre es una quimera y dar un pronóstico sería temerario. ¿Y cómo afectará el resultado a las relaciones comerciales con España?

Con Trump, más o menos se sabe. Deberíamos esperar una continuación de su política proteccionista y una actitud agresiva para renegociar tratados de comercio con todos sus socios, utilizando los aranceles como medida de presión cuando lo considere conveniente. Algunos pasos recientes dirigidos a reducir la tensión con la UE y recortar ciertos aranceles podrían ser el inicio de una relación más positiva.

Si Biden es elegido presidente es de esperar que impulsará acuerdos como el TTIP con la UE, retomará la colaboración internacional en el marco de la Organización Mundial del Comercio y buscará vías para acabar con las guerras de aranceles de los últimos años. No debe olvidarse que a corto plazo su prioridad será, sin duda, la creación de puestos de trabajo, y que tendrá que lograr los apoyos necesarios en el Congreso para poner en marcha las grandes reformas.

Cuando conozcamos los resultados será un momento ideal para lanzar un plan de acción inteligente y eficaz para reposicionar a España en la mente de los americanos. Aprovechar las oportunidades existentes en el mercado de la mayor economía del mundo puede ser una de las claves para la recuperación de la economía española.

Gonzalo García / Raúl Peralba son CEO (Washington)/ Director (Madrid) de Markentry USA

Fuente: Cincodias.elpais

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