Una inoportuna reforma que solo debe aprobarse con acuerdo social

La decisi贸n del Gobierno de impulsar antes de fin de a帽o una reforma laboral para introducir cambios sustanciales de muy discutible oportunidad ha desatado el enfrentamiento entre sindicatos y patronal, la cual ya ha advertido de los nocivos efectos que puede tener la propuesta en un contexto de crisis como el actual. Pese a que el Ejecutivo ha acabado renunciando a su pretensi贸n inicial de derogar al completo la regulaci贸n vigente y est谩 dispuesto a impulsar los cambios mediante el di谩logo social, su propuesta contiene medidas conflictivas, poco acertadas y que dif铆cilmente facilitar谩n la recuperaci贸n econ贸mica y la lucha de las empresas por sobrevivir a la parte m谩s dura de la crisis. Es el caso de todas las iniciativas que reducen la flexibilidad en la aplicaci贸n de los convenios, como la derogaci贸n de la prioridad de los convenios de empresa sobre los sectoriales, la recuperaci贸n de la ultraactividad sin tope temporal, la revisi贸n de las inaplicaciones de los convenios para orientarlas al descuelgue salarial o la limitaci贸n de la subcontrataci贸n. La reducci贸n de la capacidad de las empresas para modificar de forma unilateral las condiciones de trabajo supone, por el contrario, una salvaguarda razonable de los derechos laborales en una coyuntura que puede facilitar excesos injustificados.

El empe帽o del Gobierno en recuperar la ultraactividad a ultranza de los convenios constituye un error, dado que es un mecanismo que tiende a perpetuar las ineficiencias, como lamentablemente muchas empresas han podido comprobar sobre el terreno. El Ejecutivo podr铆a sustituir esa propuesta de m谩ximos por una regulaci贸n de aspectos concretos en los que los derechos de los trabajadores se mantengan al expirar los convenios. Tampoco es acertado dar prioridad a los convenios sectoriales sobre los empresariales, porque impide que cada compa帽铆a pueda hacer uso de herramientas a medida para afrontar su realidad empresarial. Primar a toda costa los convenios de sector alimenta los aparatos de sindicatos y patronales, pero abre la puerta a rigideces capaces de penalizar a empresas que podr铆an adaptarse mejor a las circunstancias adversas con su propio convenio. En cuanto a la subcontrataci贸n, es necesario buscar un equilibrio entre una regulaci贸n laxa que permita pagar por debajo de convenio y un veto que haga m谩s r铆gido el mercado, reste productividad y cree m谩s problemas de los que resuelva.

El Gobierno est谩 en su derecho al plantear una reforma laboral, pero har铆a bien en dejar claro que solo la sacar谩 adelante si hay acuerdo entre los agentes sociales. Como tambi茅n en aprovechar la ocasi贸n para realizar cesiones que evidencien su buena voluntad a la hora de buscar la unidad que reclama.

Fuente: Cincodias.elpais

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