Una primera aproximaci贸n al nuevo decreto sobre teletrabajo

Cuando en el mes de abril y mayo, y despu茅s del gran esfuerzo de inversi贸n en tecnolog铆a realizado, las empresas comenzaban a ver ciertos frutos organizativos y productivos, como profesional del derecho corporativo empec茅 a albergar esperanzas de que al fin se complementaran las lagunas legales en las que aun incurr铆a la reforma laboral del 2012 y se solventara la insuficiente adaptaci贸n que el Real Decreto Ley 3/2012 hac铆a del Acuerdo Marco Europeo sobre Teletrabajo, de modo tal que la situaci贸n de pandemia fuese el detonante de un impulso a nuevas formas modernas y flexibles de trabajo que empezaban a imponerse como satisfactorias, tanto para empresarios como para trabajadores, en otras partes del mundo.

Hoy, haciendo una primera aproximaci贸n al Real Decreto recientemente aprobado, de nuevo me invade una cierta frustraci贸n y la sensaci贸n personal de haber desperdiciado una oportunidad 煤nica para subirnos a ese tren del futuro, que ya transita por las v铆as organizativas de nuestros vecinos europeos.

En el debate entre gobierno y agentes sociales se corr铆a el riesgo, bien de una excesiva regularizaci贸n de los elementos determinantes de este tipo de prestaci贸n de servicios, bien de un volver a dejar en el aire, pendientes de la negociaci贸n colectiva, demasiados extremos, de forma que, de uno o de otro modo, volviese a quedar relegada o paralizada esta figura.

Quiz谩 el ansiado t茅rmino medio no se haya logrado plenamente ya que, puede que en demasiadas ocasiones, el texto remite a la negociaci贸n con los representantes de los trabajadores. Esto podr铆a acarrear la consecuencia nada deseable de que muchas empresas, antes que tener que negociar aspectos tales como las posibilidades y mecanismos de reversi贸n del sistema del teletrabajo, la determinaci贸n de si los costes de luz y agua deben o no ser compensados al trabajador, los sistemas de desconexi贸n digital, procesos especiales de ascensos y cobertura de vacantes, etc, prefiriesen seguir operando bajo el tradicional sistema de trabajo presencial.

Tampoco el contenido que s铆 ha sido desarrollado legalmente por la norma, favorece creo, el fomento del teletrabajo.

Indirectamente, pero puede ser este el resultado alcanzado en la pr谩ctica, la norma concibe el teletrabajo como un derecho m谩s del trabajador, alej谩ndolo de un instrumento de organizaci贸n empresarial. Baste como evidencia de ello, la introducci贸n que la norma a examen hace de una nueva modalidad procesal, como art铆culo 138 bis de la Ley de la Jurisdicci贸n Social, mediante el cual los trabajadores tendr谩n la v铆a procesal para oponerse jurisdiccionalmente a cualquier decisi贸n, propuesta, o denegaci贸n empresarial a las pretensiones del empleado, de la 铆ndole que sean, relacionadas con el teletrabajo. Una nueva fuente de conflictividad laboral, para un contexto social y econ贸mico del que se puede predecir un desmesurado aluvi贸n de demandas.

Peligroso parece, en cascada con lo anterior, lo preceptuado en el art铆culo 13 del texto, que establece como derecho del trabajador que preste sus servicios de forma telem谩tica la posibilidad de flexibilizar el horario de prestaci贸n de su prestaci贸n. Esto deja totalmente relegadas a un segundo plano las necesidades organizativas y productivas del empresario, que en principio, parece tendr谩 que someterse de nuevo a la negociaci贸n, para oponerse a una flexibilizaci贸n horaria individual que puede hacer muy dif铆cil la operatividad eficiente de la compa帽铆a.

No obstante, el texto tambi茅n ha pretendido dar respuesta y tratar de forma ajustada a los intereses de unos y otros la real necesidad de desconexi贸n digital, especialmente urgente en el 谩mbito del teletrabajo. Ello permite sentar las bases para que este mecanismo de flexibilidad laboral, sea realmente un importante eslab贸n en la cadena de medidas que deben ir poco a poco implant谩ndose para lograr una plena conciliaci贸n de la vida laboral y familiar.

Se abre ahora un nuevo escenario de modo tal que, si la apertura que se hace otra vez al mundo sindical, es sabiamente aprovechada por este, puede lograrse la conjunci贸n de los intereses de trabajadores y empresarios y hacer de esta oportunidad la ocasi贸n para realmente impulsar una medida organizativa novedosa y que puede ser de importante provecho, para todos.

Natalia G贸mez De Enterr铆a es asociada del departamento de laboral en Dentons.

Fuente: Cincodias.elpais

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