Wayne Griffiths, el anglo-alemán que no vino a Barcelona de turismo

Es un inglés alemanizado que se siente europeo, y con perfil muy comercial. Como su predecesor, Luca de Meo, es un enamorado de España y en concreto de Barcelona, y amante de la cultura popular. Wayne Griffiths (Dukinfield, Gran Mánchester, Inglaterra, 1966) da el paso natural de una vicepresidencia a la presidencia de Seat, y mantendrá el cargo de consejero delegado de Cupra, submarca de la filial española de Volkswagen.

Seguirá ostentando también la vicepresidencia comercial, y llegará al puesto más alto el 1 de octubre, tras nueve meses de interinidad con Carsten Isensee en el puesto, que volverá a su posición de vicepresidente ejecutivo financiero y de tecnologías de la información.

Griffiths lleva toda la vida en el grupo, desde que en 1989 empezó a trabajar en Audi, en Ingolstadt (Alemania). Tras un breve paso por Seat, volvió a la enseña germana, hasta que en 2016 lo recuperaron para España; junto a De Meo, ha dirigido los mejores años de la compañía. Tiene desde entonces la nacionalidad germana, que pidió tras el referéndum del Brexit, para poder, dice, seguir siendo europeo, y no solo en el sentimiento. Con todo, cree que hay que respetar la decisión de sus excompatriotas.

Le encanta la moda, y la ópera: tiene el abono de temporada para el Liceo, y espera con ganas ir a ver Il Trovatore, de Giuseppe Verdi, a principios de octubre. También le gusta mucho David Bowie, y en los noventa, cuando vivió por primera vez en Barcelona, se prendó de las canciones de Miguel Bosé y de Luz Casal (en concreto, su versión de Piensa en mí para Tacones lejanos, de Pedro Almodóvar). También por entonces iba al teatro de Josep Maria Flotats o a ver las obras de La Cubana.

Su padre dirigía un concesionario en Mánchester, donde él ayudaba limpiando los coches; más tarde trabajó como vendedor durante los veranos. Estudió Filología Alemana y Gestión en la Universidad de Leeds, y aunque su padre (que al jubilarse se mudaría a Mojácar) pensaba que heredaría su empresa, consiguió unas prácticas en Audi. Los coches le entusiasman más allá de su trabajo. Su coche clásico preferido es un Jaguar E-Type: tiene uno de su año de nacimiento.

La Barcelona olímpica

En 1991 llegó a Barcelona, donde estuvo dos años, los de los Juegos Olímpicos. Fue uno de los primeros vecinos de la Villa Olímpica, y su coche de empresa era un Toledo 16 válvulas de dos litros de color rojo, diseño de Giugiaro. Quería quedarse, pero Juan José Díaz Ruiz, que fue también alto ejecutivo de Fiat y Toyota, le pidió que regresara a Alemania, para colocar Audi en el segmento prémium.

En la marca alemana fue, entre otros cargos, asistente a la vicepresidencia de ventas y marketing, jefe de marketing minorista internacional, director de ventas para el norte de Europa (seis años), jefe de ventas para ultramar, y responsable de ventas en los mercados europeos de exportación, este último puesto entre 2005 y 2013. Luego, otro trienio como jefe de ventas en Alemania.

De vuelta
En 2016 regresó a la capital catalana para ser vicepresidente ejecutivo de ventas y marketing de Seat. La ciudad había cambiado, con muchos más turistas, omnipresentes en barrios como el suyo, que esta vez era Ciutat Vella. Yendo de compras empezó a aprender el catalán, contaba hace unos años en La Vanguardia. “Empecé mi carrera aquí, para mí no es un paso, creo que es mi destino. He encontrado en Seat mi destino personal”, dijo el miércoles en la rueda de prensa de su nombramiento.

En enero de 2019 asumió el puesto de consejero delegado de Cupra, recién creada como submarca, y en febrero de este año fue nombrado también presidente del consejo de administración. Durante estos años, destaca la compañía, Seat ha sido la marca con mayor crecimiento en Europa: más del 40% entre 2016 y 2019. Griffiths está también detrás de las escúteres eléctricas Seat Mó: Volkswagen designó a la filial española como responsable de la estrategia de movilidad urbana del grupo, aprovechando el espíritu innovador de De Meo y su equipo.

Nombramiento

Estaba previsto que el sustituto de Luca de Meo se decidiera pocos meses después de su marcha a Renault, pero el coronavirus se interpuso. Los preferidos del comité de empresa de Seat, Jürgen Stackmann (expresidente de la firma y ahora responsable de ventas de Volkswagen) y Oliver Blume (CEO de Porsche) quedaron descartados pronto. Los sindicatos han lamentado algunas decisiones tomadas por el consorcio alemán en los últimos meses que creen que debilitan a la marca, como el aplazamiento del lanzamiento del primer modelo 100% eléctrico. Esperan de Griffiths un revulsivo.

En julio, la firma anunció un plan de inversión de 5.000 millones de euros entre 2020 y 2025. En una primera fase, Seat y Cupra lanzarán cinco nuevos modelos eléctricos e híbridos enchufables hasta 2021. El incremento de los costes de I+D por la apuesta por la electrificación y la normativa europea de emisiones son los principales retos de la compañía, además del que supone la pandemia.

Griffiths cree que llega a la presidencia “en el mejor momento”, a pesar de la crisis, con el objetivo a corto plazo de estabilizar el negocio y volver a beneficios. De hecho, la fábrica de Martorell ya ha recuperado el ritmo precrisis, con 2.000 coches producidos al día. A medio y largo plazo, el directivo pretende convertir Seat y Cupra en marcas “muy relevantes” en todo el mundo, no solo en España. No vino a Barcelona de turismo, y por eso sigue ahí, vendiendo coches.

Fuente: Cincodias.elpais

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