Cuando el trabajo es investigar

30 DE Abril 2022 – 22:26 Un laboratorio que cumple una función científica y social de gran trascendencia.

Hace más de un cuarto de siglo, un grupo viene trabajando en la investigación pero con bajo perfil, por la iniciativa de quien fuera su fundador, el doctor Néstor Juan Taranto. En la pandemia reforzaron el trabajo y hoy esperan la finalización de la obra del laboratorio de biología molecular para continuar con su labor científica y social.
El Instituto de Investigaciones en Enfermedades Tropicales (IIET) se dedica a la investigación y asistencia de pacientes con enfermedades tropicales, pero también cubre funciones docentes. Fue inaugurado por el profesor Néstor Taranto en 1987 y el instituto es actualmente una referencia nacional para las enfermedades parasitarias y para el diagnóstico de leishmaniasis. Las áreas de interés incluyen la epidemiología, el diagnóstico, la terapéutica y los temas de salud pública relacionados con las enfermedades tropicales como el hanta, chagas, dengue y el estudio los vectores de esos males.

Enfermedades desatendidas Estas enfermedades tropicales que conviven junto a la población del norte salteño, fueron definidas como “enfermedades desatendidas u olvidadas”.
“Es una definición que se dio desde la Organización Mundial de Salud para englobar enfermedades que tienen un gran impacto en la población, pero que al mismo tiempo su tratamiento y diagnóstico no están muy desarrollados. Se caracterizan porque no han sido priorizada ni por los gobiernos, ni por las industrias farmacéuticas, ni por la investigación. Eso hizo que las poblaciones empobrecidas que sufren esas enfermedades no seas beneficiarias de los progresos científicos ni tecnológicos que podrían ayudar a un mejor control o tratamiento. Esa lista de enfermedades está creciendo hay algunas que están controladas” explicó Alejandro Krolewiecki, investigador del Conicet y del IIET.

Los tres pilares

Los tres pilares del instituto son la asistencia, investigación y docencia. El instituto depende de la Unsa y el recurso humano se completa con becarios que están dentro de un marco de un proyecto de investigación para una licenciatura, proyecto de tesis doctoral, investigadores y docentes. “Es importante el formar recurso humano porque son la continuidad del instituto. A todos los que estamos acá nos unen las ganas de investigar y atender varias problemáticas” expresó el dr. Rubén Cimino director del IIET.

Centro de referencia

El laboratorio bioquímico está a cargo del director técnico Jorge Martos, habilitado como cualquier laboratorio que hace prácticas clínicas asistenciales. Se realizan diagnóstico para leishmaniasis y enteroparásitos de manera gratuita. “La idea es trabajar de forma complementaria con el hospital San Vicente de Paul” enunció Martos. Lo que no se puede resolver en este laboratorio de la sede Orán, como la biología molecular, se deriva al centro de enfermedades tropicales de la sede central de la Unsa y en función del trabajo que se realiza dentro del instituto se tiene la base de diagnóstico en las diferentes patologías.

Diagnóstico

Desde el punto de vista epidemiológico, se trabaja para mejorar el diagnóstico de esas patologías, leishmaniasis, parásitos y buscar nuevas estrategias para tener precisión al momento del diagnóstico.
“Venimos trabajando hace mucho tiempo con PCR, es decir con diagnóstico molecular. Otro abordaje que hacemos es el ecológico, lo que significa estudiar los vectores de las enfermedades y eso implica un amplio trabajo de campo” dijo Krolewiecki.
El objetivo es buscar la aplicación y que ese conocimiento que se genera, se pueda volcar al sistema público para que se lo considere a la hora de diseñar nuevas estrategias o tomar nuevas medidas sanitarias.
“La pandemia mantuvo en suspenso el estudio de algunas enfermedades e hizo que los casos que uno vio de hanta, se hayan confundido con Covid. Hoy estamos retomando las investigaciones” manifestó el infectólogo Marcelo Quipildor.
Todos estos estudios tienen una utilidad práctica en los objetivos. En el horizonte está tratar de impactar en la manera que afecta en la población y bajar todo a un modo que sea transferible a atención primaria de la salud.

Biología molecular 

En la sede regional de la Unsa avanza la obra del edificio del laboratorio de biología molecular para el diagnóstico de cualquier patología dependiendo de la necesidad o de la urgencia.
“Nosotros no somos un instituto que se dedica exclusivamente a leishmaniasis, por ello trabajamos para la instalación de un laboratorio de biología molecular, en la sede Orán. El crecer significa también crear condiciones como para que vengan otros investigadores y se sume más gente y se abra una línea de trabajo para un montón de problemas relevantes, pero que no se está ocupando como por ejemplo tuberculosis, HIV, desnutrición entre otras enfermedades” afirmaron los científicos.

Fuente: El Tribuno

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