Dura crítica de Human Right Watch al Gobierno por la abstención en la condena a la violación a los derechos humanos en Nicaragua

El director de Human Right Watch, José Miguel Vivanco, consideró este sábado un “disparate, impresentable e insostenible” la abstención argentina en la OEA para no condenar la violación a los derechos humanos en Nicaragua basada “en invocar la no injerencia en los asuntos internos” de otros países e “instar al respeto de las instituciones democráticas” del régimen de Daniel Ortega.

La Argentina desde la restauración de la democracia en 1983 adhiere a la causa universal de los derechos humanos y en su política exterior eso ha sido una constante en ese sentido, recordó el especialista en derechos humanos en América Latina.

Vivanco dijo que es “muy grave” que el gobierno argentino invoque el principio de no injerencia para evitar una condena a la violación de los derechos humanos, luego de la dictadura argentina. Diferente es México que hace 80 años esgrime ese principio.

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Luego “es muy grave” que invoque, junto a a México, “a respetar a las instituciones democráticas nicaragüenses. ¡No existen! Ortega y su esposa Rosario Murillo controlan el Congreso, el Poder Judicial completo, el Ministerio Público, la policía y el ejército”.

Vivanco desafió a la cancillería argentina a que “enumere al menos una instancia democrática nicaragüense oficial…. En el fondo lo que hay que respetar en Nicaragua es la voluntad de Ortega”.

“Argentina y México llaman a respetar: la voluntad arbitraria caprichosa del que está en el poder y que lo ejerce de una manera brutal”, agregó en declaraciones al programa Dato sobre Dato de radio Milenium.

Al preguntársele por los motivos de ese voto en la OEA, dijo que “la posición argentina frente a Nicaragua refleja su política interna. Es un guiño a sectores de la coalición de gobierno”, en alusión a la vicepresidenta Cristina Kirchner y su alianza con Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Dijo que en los pasillos de la OEA “se dice que Argentina hizo esto porque aspira a ser una especie de mediador en el conflicto” de Nicaragua y también de Venezuela.

Ante la asunción del presidente de EE.UU. Joe Biden, estimó que “el gobierno argentino está haciendo esfuerzos por presentarse ante Washington y también la Unión Europea como una instancia que puede servir para mediar, como un gobierno que es de los pocos de América Latina que puede interceder por ejemplo ante Maduro en Venezuela o ante Ortega en Nicaragua”.

“A mi no me parece mal esa posición en materia de política exterior, porque si hubiera un país democrático latinoamericano que pueda influir en las condiciones internas de violaciones a Derechos Humanos en Venezuela o Nicaragua es muy bienvenido y es útil jugar esa carta, pero hay que jugarla con credibilidad y seriedad”.

En este caso, el canciller Felipe Solá “debe tomar iniciativas concretas. Yo no veo tomando iniciativas Argentina en el caso de Venezuela y tampoco en el caso de Nicaragua.”

La situación de derechos humanos en Nicaragua “es deplorable” desde el 2018 a la fecha. El régimen “ha matado a sangre fría a cerca de 400 personas en distintas villas y pueblos y provincias de Nicaragua”. La comisionada de los Derechos Humanos de la ONU Michelle Bachellet envió una misión.

Sin embargo, “el gobierno de Nicaragua ha rechazo a toda veeduría internacional, expulsó a la oficina de Naciones Unidas y siguió cometiendo abusos”.

Secuestró en calidad de presos políticos a “unas 800 personas, hoy día quedan más de 100 en esas circunstancias. Impuso la censura de prensa y se vive un ambiente de terror. En ese instante, lo que ha decidido las últimas semanas el régimen nicaragüense es secuestrarlos los hechos a todos los principales líderes democráticos fabricándole causas judiciales”.

“Es como si la dictadura militar argentina decidiera, antes del 83, ordenar la detención de Raúl Alfonsín y de cualquier otro pretendiente a competir electoralmente en las próximas elecciones”, subrayó Vivanco.

“Todos estos casos con casos fabricados donde no hay acceso al abogado. Están aislados. Muchos de ellos están en un centro de detención que tiene reputación de ser un centro de tortura”, agregó.

Ante ese cuadro, lo único queda en el caso de Nicaragua “es la presión internacional que tiene que ser clara y contundente del lado de los derechos humanos y las libertades públicas y una posición fuerte que el dictador actual, Ortega y la Señora Rosario Murillo, entiendan que cruzaron la raya y que la comunidad internacional, por lo menos a nivel de la OEA, está reaccionando con fuerza”, finalizó Vivanco.

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Fuente: Clarín

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