El agua como bien financiero: ¿cómo sería la aplicación de este modelo en la Argentina?

Si bien por el momento parece una posibilidad lejana para nuestro país, hay regiones preparadas para pensar en modelos similares al californiano

La noticia sobre el inicio de la cotización del agua en la bolsa de Estados Unidos generó temor en la mayoría de las personas. La posibilidad de que el sector financiero se apropie de un recurso tan elemental para la vida suena terrorífica, pero no es realmente así.

Lo que se comenzó a transaccionar en la bolsa son los derechos de uso de ese elemento natural y la emisión se circunscribe solamente al agua de la cuenca acuífera de California, la zona de viñedos por antonomasia del país del norte.

«Por el momento, es un tema muy específico de California porque, dado el nivel de sofisticación que tiene allí el mercado financiero, arman un bono de cualquier cosa», dice a iProfesional uno de los principales especialistas en finanzas sustentables del país. No obstante, el anuncio puede ser interpretado como el inicio de una tendencia que puede traer cola a nivel mundial.

¿Cómo se bajaría al mercado local?

Con la mirada puesta a nivel nacional, Mendoza y San Juan parecen los mercados más factibles para la aplicación de un modelo similar a futuro porque son territorios en los que para el riego de viñas se implementa, en la actualidad, el pago de un canon. Se cobra por abrir las compuertas de la acequia en un momento determinado con fines productivos. «No se paga el valor del agua en sí mismo, sino el de llevarla al lugar que se necesita», sintetiza la fuente.

Sin embargo, advierte que hay un largo trecho entre esta realidad actual en la que el agua de riego es un bien administrado por autoridades provinciales o municipales y emitir un bono que se transaccione en los mercados locales. Considera que, en Argentina estamos muy lejos de una realidad semejante aún por varios motivos.

El agua, un bien más bajo la fría mirada del mercado.

El agua, un bien más bajo la fría mirada del mercado.

En primer lugar, aún hay un fuerte desconocimiento sobre las inversiones verdes, que es donde se podrían encasillar estos bonos. «Bajar el modelo californiano a nuestro mercado local es una misión imposible en este momento. La gente todavía no entiende, en muchos casos, lo que es un bono verde y se trata nada más que de un préstamo que va al mercado de capitales», dice el especialista en finanzas sustentables.

Por otro lado, el hecho de hablar del agua, que es un bien común, lo hace mucho más inimaginable aún. Podríamos pensar en acuíferos como el Guaraní o el Puelche, que son reservorios hídricos importantísimos, y, si el Estado nacional o provincial decidiera registrar ese agua en el sistema financiero, implicaría que cada uno quisiera utilizarla debería pagar un canon por esos litros que se tranzaron en el mercado.

Muchos interrogantes y poca factibilidad

Tal como lo explican desde una entidad local especializada en la preservación del medioambiente, pensar en la transaccionalidad del agua es algo muy difícil.

«Lo que llueve en un lugar determinado es producto de un sistema meteorológico global y lo que generó esa nube que precipita acá tiene que ver con cosas que hicieron muchos en otros lugares, por lo tanto, yo no podría vender acciones por esa agua de lluvia en Wall Street, lo que sí puedo transaccionar es su distribución«, ejemplifican.

El agua dulce es un bien escaso en muchas partes del mundo. No así en la Argentina.

El agua dulce es un bien escaso en muchas partes del mundo. No así en la Argentina.

Queda a la vista que la noticia que trascendió deja muchas aristas abiertas sobre lo que sucederá en el mundo después de esto.  «Un riesgo importante que aparece con todo esto es la especulación financiera con un bien que es escaso y cada vez lo será más y que es elemental para la vida», advierten desde la entidad consultada. Así, una persona a la que le sobre varios miles de pesos, en lugar de ponerlos en dólares, podría invertirlos en acciones del agua y, dentro de varios años, vivir de las regalías que dan esas acciones.

No obstante, si estas inversiones se utilizaran para asegurar que las fuentes de agua se mantengan serían de mucha utilidad. Pero hay que pensar que, si con estos aportes se garantizara una mayor calidad y cantidad de agua en el futuro, el precio de estos bonos tendería a la baja.

«Entonces, este sistema de la única forma que funciona desde el punto de vista financiero es en la medida que haya menos agua y mayor necesidad«, alertan los expertos.

Y otro tema a tener en cuenta es que la mayoría de los países que hoy tienen reservorios de agua dulce son los que están en vías de desarrollo y lo que necesitan es administrarla de manera eficiente para mantener su sistema productivo, pero corren el riesgo de terminar siendo entregadores de agua de calidad y cantidad para que otros países puedan hacer con su agua lo que quieran.

Sin dudas, tal como lo advierten los especialistas en finanzas verdes, este es un primer paso para que el mundo empiece a plantearse cómo administrará la economía del agua en el futuro. Es posible que, de acá a algunos años vista, un modelo similar al californiano llegue a la Argentina y el principal interrogante en este sentido será el rol que tendrá la especulación en la administración de un recurso tan elemental para la vida como el agua.

Por el momento, lo que se va a transaccionar es el derecho a su uso para riego, no el agua como elemento esencial para sobrevivir.

Fuente: iprofesional

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