El Gobierno mira con atención las derrotas de los oficialismos en el mundo: ¿Qué impacto electoral puede tener la vacunación?

En el Gobierno hace rato tomaron nota. Israel vacunó a toda su población y Benjamin Netanyahu tuvo que dejar el poder después de quince años. Chile, con sus altibajos, es el país que más vacunas consiguió y aplicó en la región, pero Sebastián Piñera naufragó en la Constituyente. El estadounidense Donald Trump chocó contra los muertos por Covid-19. Isabel Díaz Ayuso jubiló de la política española al fundador de Podemos Pablo Iglesias. El partido del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador cosechó gobernaciones, pero perdió la mayoría legislativa.

La pandemia se cobra vidas y también el capital político de los oficialismos. Ocurre en la región y en casi todo el mundo, más allá de las particularidades de cada caso. “Los oficialismos siempre salieron, hasta ahora, perdidosos”, resume un funcionario con despacho en la Casa Rosada. El Frente de Todos busca ser la excepción a la regla.

Ese panorama y diagnóstico se conversó en las mesas de comunicación y política que ya funcionan dentro de la coalición de Gobierno. “Una buena vacunación no suma la cantidad de votantes que se pierden con una mala vacunación”, señalan en uno de los vértices del triángulo de poder oficialista. La razón es simple. Algunos de los analistas que aconsejan al oficialismo nacional sostienen que el electorado percibe que la provisión de vacunas es responsabilidad del Gobierno, a cargo de la administración del Estado.

En la misma línea lamentan que el Gobierno hubiera concentrado hasta hace pocos días casi la totalidad de su agenda en la vacunación y, además, hubiera celebrado con euforia algunos de los números alcanzados. “Se cebaron demasiado; en parte es entendible, porque se comieron el bullying de la oposición. Pero ya empezamos a salir de ahí”, describió un dirigente que participa de las mesas electorales del oficialismo.

En efecto, el presidente Alberto Fernández inauguró la semana pasada parte del nuevo repertorio de discurso oficial, que se centrará también en la postergada recuperación económica. “Si te fijas, desde la semana pasada la agenda oficial nacional tiene una carga de actos obras eventos anuncios económicos cada vez más grande. Ya sabemos que vacunas vamos a tener. Por suerte la aceleración del plan de vacunación más grande de la historia está funcionando. O sea el tercer eje de la tríada para ganar la elección (unidad, vacunas y recuperación económica) está tomando ritmo”, se ilusionan en la Rosada, donde el diagnóstico no es necesariamente compartido con sus aliados.

El Presidente multiplica anuncios sobre obra pública y hábitat, amplía beneficios sociales y planes de empleo y da luz verde para elevar el piso de negociaciones paritarias, que Hugo Moyano ya llevó al 45 por ciento para sus afiliados. “La estrategia de recuperación salarial es fundamental. Es lo que nos va a permitir crecer. De ninguna manera evaluamos que los aumentos salariales sean inflacionarios”, contestó el ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas a Clarín.

Otros funcionarios con despacho en Casa Rosada defienden el impacto de la vacunación de cara a las elecciones. “Se van a sorprender: en los grupos de WhatsApp y en la vida real, todo el mundo se está vacunando y es de lo único que habla. Después se sorprenden cuando ganamos elecciones”, sostienen. En ese contexto, el Presidente replica visitas a vacunatorios. 

Mientras tanto, mientras se acelera el ritmo de la llegada de vacunas y las aplicaciones, el oficialismo busca salir “por arriba” de la discusión por las fallidas y dilatadas negociaciones con Pfizer que agita la oposición. Paradójicamente, desde el Ejecutivo se desligaron de la convocatoria a los laboratorios que empujó Sergio Massa, aunque confiaban el diálogo con las farmacéuticas serviría para desbaratar las “operaciones de Patricia Bullrich”. En el entorno del presidente de Diputados prefieren un discurso menos belicoso. “Esto es calidad institucional, rendición de cuentas, transparencia, suma a la democracia, muestra consenso y menos grieta: es lo que buscamos nosotros”, explicaron.

Otras de las patas de la mesa de poder oficial son más directos y confrontativos con referentes del ala dura del PRO. «El objetivo de Macri y Bullrich es obstaculizar la llegada de vacunas para la Argentina (…) No  hay vacuna que les venga bien, no hay contrato que les venga bien, no hay laboratorio que les venga bien. Su meta es complicar y demorar la llegada de vacunas al país. Nuestra prioridad es cuidar la salud y la vida de las y los argentinos. Vacunas, vacunas y más vacunas», sentenció el ministro del Interior Wado de Pedro. 

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Fuente: Clarín

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