El pez pequeño (Sabadell) planta al grande (BBVA)

El pasado viernes, los mercados se despertaron con una sorpresa. Banco Sabadell anunciaba poco después de las siete de la mañana a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) su decisión de romper las negociaciones que mantenía con BBVA para su fusión. Esta era la operación más rumoreada por el mercado de los últimos tres meses después de que Bankia y CaixaBank anunciaran el 3 de septiembre que analizaban su fusión. Pero, ya antes, hace casi dos años que Sabadell aparecía en todas las quinielas como el banco con más papeletas para protagonizar una operación corporativa.

Pues parece que, de momento, la entidad que preside Josep Oliu ha optado por seguir en solitario y activar su plan B, que consiste en vender sus activos fuera de España, como su filial británica TSB, o la de México, además de llevar a cabo nuevos ajustes de plantilla para prejubilar a otros 1.700 empleados en 2021, que se unirían a los 1.800 salientes de este año, según el acuerdo alcanzado también el viernes con los sindicatos.

Estas iniciativas cuentan ya con el visto bueno de los supervisores, quienes prefieren que Sabadell opere solo en España y que se olvide de aventuras internacionales. En 2017 ya vendió su franquicia en Estados Unidos, y ahora prevé enajenar la que tiene en Reino Unido para obtener entre 500 millones a 600 millones de euros, unas cifras que no cubren el coste de la inversión inyectada en el país, pero eso es mejor que nada. Antes, eso sí, debe acometer el plan de saneamiento de TSB, por lo que no parece lógico que la venta se lleve a cabo antes de 2021.

“Ojala se pudiera vender antes, pero es casi imposible, además su precio subirá en función de la reestructuración planeada”, explican fuentes financieras.

En México venderá su pequeño banco especializado en pymes, aunque Sabadell llevaba más de un cuarto de siglo en este país.

El Gobierno, además de crear un organismo para la defensa del cliente bancario, debería fundar un banco para la España vaciada

El Banco de España, como el Banco Central Europeo (BCE), prefieren, no obstante, que Sabadell se fusione y a ser posible con un banco más grande que él, aunque como repite el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, las entidades financieras son empresas privadas y son sus gestores los que tienen que decidir. Eso no evita que el supervisor siga presionando para que protagonice una operación corporativa.

El mercado, de hecho, comparte esta opinión y, pese al anuncio realizado el viernes por Sabadell de dejar plantado a BBVA, y que también comunicó algo más tarde el banco de origen vasco, mantiene su apuesta de que esto es un paréntesis en las negociaciones. Y recuerdan el caso de Unicaja y Liberbank, entidades que tras una sonada ruptura de sus negociaciones de fusión en mayo de 2019, el pasado mes de octubre volvieron a retomar su proyecto, aunque todavía no han convocado a sus respectivos consejos de administración para aprobar su fusión. “Estamos convencidos de que BBVA y Sabadell se volverán a dar otra oportunidad”, recalcaba el viernes un analista.

Otro analista también recordaba el proceso de Unicaja y Liberbank, pero su opinión era más negativa. “Las dos antiguas cajas de ahorros siguen negociando, pero nosotros, hasta que no lo aprueben, no lanzamos las campanas al vuelo, tenemos algunas dudas de que al final la operación se lleve a cabo. Y en el proyecto de Sabadell y BBVA las posturas de ambos bancos estaban muy distanciadas, por lo que es complicado que retomen ahora las conversaciones. Unos meses más adelante puede, pero ahora no creemos que vuelvan a anunciar que retoman su proyecto corporativo”, argumenta este analista, que como el anterior prefieren no relevar su identidad.

Estas mismas fuentes aducen que “Sabadell es un banco mucho más pequeño que BBVA, pero, al final, ha sido el pez pequeño el que ha dado plantón al grande. Y eso que los dos pueden necesitarse mutuamente. BBVA debe recudir su riesgo en los países emergentes, como Turquía y México, una vez que ha salido de Estados Unidos, y una buena manera es crecer en España y la fusión con Sabadell era una buena medida para lograr este objetivo”.

Habrá que ver qué pasa en las próximas semanas en el sector financiero, que no para de dar sorpresas. El agotamiento del negocio bancario y la entrada de nuevos competidores en una parte del negocio de la banca, como es el de los medios de pago o en el crédito al consumo, merman cada vez más la rentabilidad de estas entidades, que además no divisan aún el día en el que el BCE vuelva a subir los tipos de interés. Para algunos banqueros, como Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, esto no ocurrirá hasta 2031.

Para esas fechas es muy probable que el mapa bancario no sea ni la sombra de lo que fue hace unos años, ni tan siquiera de lo que es hoy en día.

Pero, miemtras, el cliente particular perderá cada vez más importancia en los bancos ante la falta de rentabilidad. Algunos expertos financieros aseguran que a este paso “habría que crear una institución para esos clientes de la España vaciada con una edad superior a los 50 años que necesitan de los servicios bancarios. ¿Quiénes los atenderán o les darán servicios en unos años?

El Gobierno tiene previsto aprobar en 2021, y si puede en la primera mitad del año, un organismo para la protección del cliente bancario, algo que ya figuraba en su programa electoral. Pero puede que a este paso también tenga que crear una institución financiera para esos millones de personas que pueden quedar excluidos de los bancos tradicionales, y no se apañen a operar únicamente con una aplicación instalada en su móvil. Quizás quieran algo más de cariño y mimo, ¿por qué no?

O a lo mejor los carteros tendrán que especializarse más para ser también gestores bancarios.

Correos ya tiene un acuerdo con Banco Santander para ofrecer servicios financieros básicos en toda España. Puede que esta sea una solución, que todos los bancos lleguen a acuerdos bilaterales con Correos para ofrecer sus servicios a los clientes alejados de las urbes. Creo que en algunos países incluso funciona esta iniciativa. Habrá que ver qué se inventan para solucionar este cada vez mayor problema. Menos mal que las cajas rurales siguen existiendo.

Fuente: Cincodias.elpais

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