El seguimiento de los casos, una de las deudas pendientes

3 DE Junio 2021 – 01:42 Desde 2015 se creó un registro de femicidios y un plan de apoyo económico a víctimas.

El grito que lanzó Argentina contra la violencia machista llega a su sexto aniversario con una realidad que marca que hubo avances pero que son grandes las deudas. Entre los desafíos está el de hacer un seguimiento adecuado de los casos que llegan a la línea nacional de ayuda 144.

La creación de un Registro Nacional de Femicidios fue uno de los reclamos que se escucharon en la Plaza del Congreso el 3 de junio del 2015, cuando se hizo la primera marcha. Hoy el organismo existe, pero los femicidios no bajan. Las cifras de Mumalá (Mujeres de la Matria Latinoamericana) indican que el año pasado hubo 329 muertes violentas de mujeres en el país.

«La respuesta estatal ante la violencia de género fue insuficiente. A las mujeres nos siguen matando solo por el hecho de ser mujeres», es la primera conclusión de la comunicadora especializada en la materia Ana Correa cuando hace un balance sobre los seis años transcurridos desde la primera movilización.

La profesional señala también que la ley 27210 creó el cuerpo de abogadas y abogados para patrocinar a las víctimas de violencia de género en todo el país «pero aún no está implementado cabalmente».

«Una deuda pendiente es la falta de seguimiento de las denuncias al 144, o el monitoreo insuficiente de todas las denuncias que no son tenidas en cuenta y terminan en femicidios», añadió Correa.

Los mayores índices / Las provincias que superaron la tasa promedio de femicidios en 2020 fueron Jujuy, Tucumán, Chaco, Salta, Misiones, Santa Fe y Corrientes.

En paralelo, para frenar a los femicidas es necesario dar respuestas concretas a las mujeres en situación de violencia de género y, en ese contexto, el programa Acompañar, del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, implementado en septiembre del año pasado, fue uno de los avances.

Acompañar brinda ayuda económica equivalente a un salario mínimo, durante un plazo de seis meses, y apoyo a mujeres y población LGBTIQ+ en situación grave de violencia de género. No requiere de denuncia judicial, una de las novedades que agiliza la llegada de la respuesta.

Desde Río Negro, Ana María, de 44 años y quien vive con su hija de 11, contó que acceder a este programa la ayudó «a sostener» su decisión de alejarse de un hombre violento «porque sin apoyo económico es imposible». Su testimonio y el de otras mujeres y travestis permiten hacer un recorrido en primera persona en este balance del Ni Una Menos.

En esta fecha, algunos de los cuestionamientos más fuertes son para el Poder Judicial. En febrero de este año la Justicia quedó bajo la lupa cuando Matías Martínez, policía bonaerense, asesinó a su novia Úrsula Bahillo, quien ya había realizado varias denuncias. Y esta situación es reiterada.

A partir del femicidio de Úrsula «empezó a haber un diálogo muy productivo con ciertos sectores de los poderes judiciales que, al menos durante el año pasado, no se habían podido llevar adelante», aseguró en los últimos días la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizaberth Gómez Acorta.

El femicidio de Úrsula también derivó en la creación del Consejo Federal para el Abordaje de Femicidios, Travesticidios y Transfemicidios, otro paso que reconocen las organizaciones que trabajan por los derechos de las mujeres.

Pedido de ayuda sin respuesta / Al menos 41 de las mujeres asesinadas en 2020 en Argentina habían hecho denuncias formales en distintos organismos contra sus agresores.

Una vez más, el caso de una mujer asesinada generó políticas públicas. Es lo que ocurrió con la ley Micaela, que lleva el nombre de una joven entrerriana asesinada en 2017. La norma ordena que los funcionarios se capaciten en materia de violencia de género.

«Es un enorme avance pero es importante que no perdamos de vista que es el punto de partida, no de llegada. Sobran ejemplos de capacitaciones tomadas o dadas por quienes luego se comportan en sus ámbitos con actitudes de violencia patriarcal», dijo Ana Correa.

El impacto de Ni Una Menos se extendió a las pantallas. Surgieron series y películas nacionales como «Cada 30 Horas», «Monzón» y «Crímenes de familia», producciones que evidencian una mirada más cercana a la perspectiva de género.

Vínculos

Ocho de cada 10 femicidios en el país ocurren en un contexto de violencia doméstica y 8 de cada 10 víctimas tenían un vínculo previo con su asesino, según registró la Oficina de la Mujer (OM) de la Corte Suprema de Justicia durante el 2020, el primer año de la actual pandemia. Según este informe, la tasa de femicidios cada 100.000 mujeres el año pasado fue de 1,09. Con una tasa de 1,53, Salta estuvo por arriba del promedio.

En tanto, para la organización Mumalá (Mujeres de la Matria Latinoamericana), entre el 1 de enero y hasta el 30 de mayo de este año hubo 94 femicidios en el país, entre ellos 15 vinculados y 4 trans-travesticidios, lo que significa una muerte cada 38 horas.

Según Mumalá, en lo que va del 2021 se produjeron en total 143 muertes violentas de mujeres, travestis y trans, lo que implica una cada 25 horas.

Fuente: El Tribuno

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