En deuda con Robert Mundell

Lo siento, pero no todos los Nobel son iguales. El pasado domingo nos dej√≥ Robert Alexander Mundell con 88 a√Īos, premio Nobel de Econom√≠a y, sin duda, el padre de la macroeconom√≠a abierta, tal y como la entendemos actualmente. Su legado intelectual es enorme. Fue un hombre vitalista, que no rehuy√≥ el debate p√ļblico para defender sus ideas con convicci√≥n y con una impronta prof√©tica, visionaria, de hacia d√≥nde caminaba el mundo y c√≥mo la econom√≠a pod√≠a ayudar a explicar la realidad y, por qu√© no, a conformarla.

Sus mayores aportaciones académicas las realizó en época muy temprana, como suele ocurrir con las personas geniales. De hecho, una buena parte de las razones que el propio Comité Nobel citó en 1999 como las motivaciones del premio derivan de los resultados de su tesis doctoral, donde ya aparecían las bases del modelo Mundell-Fleming y de la teoría de las zonas monetarias óptimas. Como el propio Mundell ha contado en ocasiones, todas estas ideas se concentraron en un artículo que fue rechazado inicialmente en la revista The Economic Journal y, posteriormente, dieron lugar a tres de sus más famosas publicaciones, por sí merecedoras de constituir la aportación de una vida y que configuran actualmente el contenido de cualquier curso de integración monetaria y financiera.

En un mundo caracterizado por la escasa (pero creciente) movilidad de capitales y tipos de cambio fijos, Mundell contribuy√≥ al debate entre tipos de cambio flexibles o fijos, defendiendo la superioridad de estos √ļltimos para facilitar la estabilidad y el crecimiento econ√≥mico. Dicho modelo fue desarrollado durante los primeros a√Īos de la d√©cada de los 60 en paralelo con Marcus Fleming, colega suyo en el Fondo Monetario Internacional en aquella √©poca, y casi 60 a√Īos despu√©s contin√ļa siendo la base para evaluar la efectividad de la pol√≠tica de estabilizaci√≥n.

Seg√ļn √©l mismo, en un contexto de libre movilidad de capitales y flexibilidad de tipo de cambio, la pol√≠tica monetaria es muy efectiva mientras que la pol√≠tica fiscal deja de serlo. Por el contrario, lo contrario ocurre bajo un tipo de cambio fijo (como en una uni√≥n monetaria). Este modelo y el propio principio de subsidiariedad sirvieron de base te√≥rica posteriormente para justificar la centralizaci√≥n de la pol√≠tica monetaria en una autoridad federal (el Banco Central Europeo) en la Uni√≥n Monetaria Europea, mientras que las pol√≠ticas fiscales permanec√≠an descentralizadas (aunque coordinadas a trav√©s del Pacto de Estabilidad y Crecimiento) a nivel nacional.

Derivado de su modelo, pocos a√Īos despu√©s, Mundell propuso el concepto de la trinidad imposible (por cierto, con otros muchos padrinos posteriores). Seg√ļn el mismo, la libre circulaci√≥n de capitales, los tipos de cambio fijos y una pol√≠tica monetaria efectiva e independiente no pueden darse al mismo tiempo. Cada sistema monetario internacional ha resuelto este trilema de una forma distinta y, en el caso, del proceso de integraci√≥n monetaria en Europa sirvi√≥ de base te√≥rica para dar el paso de fijar de forma definitiva el tipo de cambio, creando una uni√≥n monetaria.

Otra de sus aportaciones primigenias fue la conocida como Teor√≠a de las Zonas Monetarias √ďptimas, que establece bajo qu√© condiciones un grupo de pa√≠ses pueden formalizar una uni√≥n monetaria que perdure en el tiempo sin problemas. √Čl destac√≥ la flexibilidad de los mercados, especialmente los de factores y, entre ellos, la libre circulaci√≥n de trabajadores, para facilitar el ajuste de los mercados ante perturbaciones permanentes que afecten en mayor medida a unos pa√≠ses que a otros. La idea es que las econom√≠as puedan evitar desequilibrios permanentes y crecer de forma acompasada. Bajo estas condiciones, una uni√≥n monetaria genera un mayor comercio, inversi√≥n, crecimiento y bienestar a lo largo del tiempo. Evidentemente, esta teor√≠a ha tenido muchos desarrollos, pero las bases, sin duda, se asentaron en los trabajos del joven Mundell, adelant√°ndose d√©cadas a otros de sus colegas.

Ya al margen del terreno estrictamente acad√©mico, algunos de sus trabajos y conferencias, ya a finales de los a√Īos 70, fueron utilizadas para justificar la pol√≠tica de oferta, dando sustento a la Reaganomics y al Thatcherismo en los a√Īos 80.

Sin duda, Mundell ha sido un economista excepcional y cosmopolita, ciudadano canadiense, pa√≠s donde pas√≥ toda su primera juventud, el resto de su vida residi√≥ entre los EE UU, donde se doctor√≥ en el MIT ‚Äďtrabajando posteriormente en las universidades de Chicago y Columbia‚Äď e Italia, donde vivi√≥ desde mediados de los a√Īos 70 hasta la actualidad. Evidentemente, ello le permiti√≥ tener una visi√≥n m√°s amplia que sus colegas y ver con mayor claridad las ventajas (y dificultades) de una uni√≥n monetaria en Europa, de la que fue un firme e informado defensor.

Los ciudadanos del mundo, y los europeos en particular, tenemos una importante deuda con él. Su legado no hará más que crecer en el tiempo.

Cecilio Tamarit es Profesor de Economía de la Universidad de Valencia

Premio Nobel de Economía en 1991, Mundell fue el padre de la macroeconomía abierta tal y como la conocemos actualmente

Fuente: Cincodias.elpais

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