En Salta la construcción moderna es segura y resistente

9 DE Mayo 2022 – 14:43 El Copaipa es la entidad que hace la revisión de normas sismorresistentes. Desde 1980 la provincia cuenta con una ley que le da la potestad de verificar todos los planos de estructura. Es el único consejo profesional del país que tiene esta responsabilidad por la seguridad pública.

La provincia de Salta, por sus características, está emplazada en una denominada Zona Sísmica 3, según lo dictaminado por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres), es decir, el territorio es de una peligrosidad elevada en materia de estos fenómenos. Este organismo es el encargado de dictar las normas sismorresistentes que se deben aplicar en todo el país, un compendio de teorías y mediciones que se basa también en experiencias propias de la Argentina y sus provincias, como del resto del mundo, y que se actualiza cada cierto tiempo acorde, sobre todo, a dichas experiencias. 

A nivel provincial, el Consejo Profesional de Agrimensores, Ingenieros y Profesiones Afines de Salta (Copaipa) es el encargado de velar por el cumplimiento de las normas para toda obra de construcción realizada en el territorio. La Provincia le cedió al Copaipa con la ley N° 5.556, de 1980, la responsabilidad de verificar que todos los planos de estructura -fundamentales para construir, remodelar o ampliar una propiedad- cumplan con las normas sísmicas. Es el único consejo profesional del país, y pionero, al que se le delegó esta potestad de trabajar por la seguridad pública.

La prevención sísmica, desde lo normativo, implica lograr que las estructuras de hormigón armado o cualquier otro tipo de estructura autorizada tenga la capacidad de soportar un sismo para preservar la vida humana, logrando primero que la gente pueda evacuar un edificio sin riesgos. Siendo este el paradigma, el de la preservación de la vida, pasa a un segundo plano la capacidad de aguante de una construcción o edificio y la posibilidad de que, si fue dañado durante un sismo, sea reparado. 

La misión del Copaipa en la revisión es la de trabajar con el profesional colega hasta que el mismo cumpla con las normas; se ayuda a que su proyecto quede finalizado. Actualmente ejerce como revisor de normas sismorresistentes en el Copaipa el ingeniero en construcciones José Luis García, quien, al día de hoy, es el gerente técnico interino de la entidad. Quienes ejercieron antes como revisores tienen potestad de ser los reemplazantes, en caso de que el profesional no pueda realizar la revisión.

En el Copaipa no se han rechazado estructuras, por lo que claramente en tiempos contemporáneos -al menos, de 40 años a la fecha- en Salta la construcción es segura y resistente. La entidad defiende la seguridad pública con un paquete de normas de estructura, de electricidad y de higiene y seguridad que deben ser cumplimentadas en revisión. El “poder de policía” y control queda a cargo de las distintas municipalidades; por eso la exigencia de un director técnico responsable de obra que firme los planos y se haga cargo de la ejecución de la estructura. 

El “steel framing” 

Para el caso de las llamadas estructuras no tradicionales, no así como las de “steel framing”, que ya se consideran como estructura tradicional, se exige el certificado de aptitud sísmica que da el Inpres para este tipo de estructuras. El sistema estructural está aprobado, pero cada proyecto deberá tener un profesional que verifique que este funciona para esa arquitectura y, sin estar en contra de nuevas tendencias y tecnologías, como casa DUE o casa forma, tipos de construcción que se autorizan para una sola planta en una zona sísmica como la nuestra. 

Preservar lo ya existente

Hoy por hoy se trabaja en la preservación de lo existente, por ello desde Copaipa solicitamos la reglamentación de la ley provincial N° 7.740, de 2012, o “de Seguridad en Edificios de uso Público”, que prevé que a todas las construcciones anteriores a la vigencia de la ley sísmica (1980) haya que hacerles un estudio. Es el caso de las iglesias, el Cabildo, escuelas de antaño, monumentos, la Legislatura, en la que habrá que estudiar cada caso. 
Las casas de altos estudios pueden ser protagonistas de este estudio para ensayos, estudios de suelo y hechos más complejos. Luego se ve la solución porque tiene que ser algo que menos dañe a ese edificio histórico, en su pintura y su estructura valiosa, para que el día de mañana -al surgir una tecnología superior- se pueda adaptar.
Los suelos se comportan de manera distinta acorde a las ondas de los terremotos; hay muchas variables, por eso se previene que no muera gente.

Lo que viene y las tendencias

Las nuevas tendencias a nivel mundial y países más desarrollados indican que hoy se habla de “estructuras resilientes”, que implican dar prioridad a que la gente quiere volver inmediatamente a su vida normal, dejando de lado dar prioridad solamente a la no pérdida de vidas, sino que se pueda seguir trabajando pese a la catástrofe acaecida. No hay margen para concebir las pérdidas económicas. 
En ese marco, el uso de aisladores sísmicos es lo novedoso; se trata dispositivos que son la tendencia para aislar las estructuras del suelo, para que la fuerza del movimiento del mismo no tenga consecuencias dañinas y donde la estructura se mantiene independiente del suelo. Hay distintos tipos de aisladores que podrían ser graficados como grandes resortes que favorecen esa aislación. En la Argentina ya se están haciendo pruebas, como en Mendoza un edificio estudiantil, lo que antes era inaccesible por los costos de importación, pero ahora se fabrican en Córdoba. 
Por todo esto, la importancia de contratar profesionales matriculados, a la altura de las demandas de una sociedad pujante y en constante movimiento. Copaipa, profesionales para el crecimiento de Salta.

Con soluciones de aislación térmica, el consumo se reduciría en un 57%
 

Un estudio realizado por el Departamento de Energía de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA) analizó el impacto que implica la mejora del aislamiento térmico eficiente en las viviendas de la Argentina en términos de ahorro de energía y de emisiones de dióxido de carbono en distintas regiones climáticas.
De acuerdo con lo que revela un artículo publicado en la revista Veintitrés, las provincias que se incluyeron como representativas de la Argentina en el estudio fueron Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Río Negro, Salta, Santa Fe y Tucumán. Se tomó como referencia el consumo de energía para climatización de una vivienda característica del parque edilicio construido, de 60 metros cuadrados nivel C (es decir, sin aislación térmica eficiente) y los niveles B y AB recomendados y avalados en las normas vigentes.
El estudio demostró que se lograrían reducciones de consumo de hasta un 57% si se aplicaran soluciones constructivas de aislación térmica eficiente en muros y cubiertas, que permitan llegar a niveles B o AB.
Los beneficios de la aislación térmica eficiente impactan directamente en el individuo, ya que reduce el valor de la factura energética, mejora la capacidad de compra y las condiciones de confort y evita o reduce enfermedades generadas por inexistencia de aislación térmica. 
A nivel país generaría una menor demanda de energía y una mayor seguridad energética, ya que mejoraría la balanza comercial, optimizaría el acceso a la energía y provocaría aumento de inversiones, PBI y empleo.

Empleo y subsidios

El aporte de subsidios del Estado podría ser redireccionado a programas de financiamiento para la mejora del aislamiento de las viviendas.
El empleo sería un aspecto muy favorecido si se llevara a cabo un plan de rehabilitación energética en la Argentina. Según estudios llevados a cabo a nivel internacional, se puede crecer a lo largo de una década y generar más de 55 mil puestos de trabajo, en paralelo con el incremento del número de viviendas rehabilitadas, ya que impulsaría la actividad en el sector de la construcción y en las industrias relacionadas.
“Este tipo de estudios, así como también sus resultados y conclusiones, muestran la importancia y la urgencia de avanzar en la optimización del etiquetado energético de viviendas, un instrumento que tenemos como país y sociedad para conocer las prestaciones energéticas de una vivienda y ser conscientes del consumo que podemos reducir. Además, puede constituirse en una herramienta de decisión adicional a la hora de realizar una operación inmobiliaria, evaluar un nuevo proyecto o realizar intervenciones en viviendas existentes”, comentaron a través de un comunicado las autoridades de las asociaciones organizadoras del Primer Congreso Argentino de Etiquetado Energético de Viviendas, en el que se presentó el estudio.
El congreso fue organizado por Argentina Green Building Council (AGBC), la Asociación Nacional de Industrias de Materiales Aislantes (Andima) y el Instituto de la Construcción en Seco (Incose), el cual reunió a los principales actores involucrados en el proceso de etiquetado energético de viviendas, entre ellos, el Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat, la Secretaría de Energía, legisladores nacionales y entidades y profesionales que colaboraron con las pruebas piloto de etiquetado energético.


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Fuente: El Tribuno

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