La Corte dejó firmes la condenas por la voladura de la fábrica militar de Río Tercero

La Corte dejó este jueves firmes las condenas por la voladura de la fábrica militar de Río Tercero ocurrida en noviembre de 1995 que dejó un saldo de 7 muertes  y fue como consecuencia de la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia.

Las defensas de los ex directivos de esa planta de Fabricaciones Militares, los oficiales Carlos Jorge Franke, Jorge Antonio Cornejo Torino, Marcelo Diego Gatto y Edberto González de la Vega interpusieron recursos de queja contra la decisión de la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal.

Pero ese tribunal declaró inadmisibles los recursos extraordinarios interpuestos contra su fallo por el que rechazó los recursos de casación articulados contra la resolución del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 de Córdoba que había dispuesto las condenas.

Este último condenó a Cornejo Torino, Franke y González de la Vega a la pena de trece años de prisión y a Gatto a la pena de diez años de prisión por considerarlos autores del delito de estrago doloso agravado por muerte de personas.

Los peritos demostraron que el trotyl que inició la explosión no pudo haberse prendido fuego sin el uso de un fósforo, un encendedor u otro método manejado por un ser humano.

Ahora la Corte, rechazó por unanimidad los recursos deducidos por las defensas de Cornejo Torino, Gatto y González de la Vega y con el voto de los ministros Elena Highton y Juan Carlos  Maqueda, Ricardo Lorenzetti y Horacio Rosatti el recurso deducido por la defensa de Franke.

La breve resolución de la Corte dice: que «el recurso extraordinario, cuya denegación originó esta queja, es inadmisible (artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación). Por ello, se la desestima«.

El ex presidente Carlos Menem había sido llamado a indagatoria para el 24 de febrero pasado por este caso pero falleció antes. 

Hace 26 años atrás una serie de explosiones intencionales ocurridas dentro de las instalaciones de la planta de Fabricaciones Militares provocaron 7 muertos, 300 heridos y destrozos en la ciudad de Río Tercero, Córdoba.

Fue una explosión, según la Justicia, destinada a encubrir un faltante de armas y municiones que había salido del país por la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia.

Los decretos firmados por Menem estipulaban la venta de 6.500 toneladas de armas de guerra a Panamá y Venezuela pero en realidad fueron a Ecuador y Croacia que estaban en guerra. Sin embargo, se sospechan que salieron más toneladas de armamentos que las autorizadas. Además, la fábrica se usó para cambiar los números de serie de cañones de 105 y 155 milímetros que terminaron en Croacia.

Unos días después de la voladura el expresidente Carlos Menem visitó el lugar de la tragedia y dijo a los que periodistas que había sido «un accidente».

El ex senador Eduardo Menem se quejó de la convocatoria y dijo que el TOF 4 debería haber esperado que la Corte Suprema de Justicia de la Nación decida si confirma la condena a 7 años y medios de su hermano en la causa madre de este caso.

«Fue un hecho de una gran gravedad en el que hubo responsabilidades políticas que todavía debemos determinar. Hubo una estructura de poder que estuvo detrás de esas explosiones y eso es lo que determinó la justicia», señaló el abogado querellante Horacio Viqueira, quien representa a la querella junto a Ricardo Monner Sans.

Viqueira representa a María Eugenia y María Julia, las hijas de Ana Gritti -esposa de Hoder Dalmasso, muerto el día de las explosiones-, quien impulsó durante años la investigación casi en soledad, hasta su fallecimiento en 2011.

Las dos primeras detonaciones se produjeron en la planta de descarga y la tercera, y más importante, tuvo lugar en el depósito expedición y suministros.

La Justicia determinó, con un peritaje, que el trotyl almacenado no podría haberse encendido por la chispa de un sampimóvil o de una colilla de un cigarrillo, sino por un detonador.

De esta forma, miles de proyectiles acumulados en los polvorines de la fábrica se esparcieron por los barrios de Escuela, Las Violetas, Libertador y Cerino, causando también grandes daños materiales.

«El primer indicio de la intencionalidad tiene que ver con la hora en la cual comenzaron las primeras explosiones. Fue justo cuando el personal de la Fábrica suspendía sus tareas para tomar un desayuno. Ese momento, se aprovechó para desatar las explosiones», indicó Viqueira.

En un principio, la justicia cordobesa orientó la investigación hacia la hipótesis de un accidente, ocasionado por un desperfecto en la manipulación de un montacarga que había determinado que un tambor con trotyl se prendió fuego y se extendió a otros que contenían ese explosivo.

La investigación judicial, en base a testimonios de los empleados, estableció que la noche anterior al estrago hubo personas no identificadas que ingresaron en las instalaciones de Fabricaciones Militares, con el objetivo de «acondicionar los elementos iniciadores del fuego, como asimismo disponer los detonadores y reforzadores necesarios para provocar horas más tarde las letales explosiones».

Otra prueba de la intencionalidad que estableció la Justicia fue la direccionalidad de las explosiones, cuyas ondas expansivas se dirigieron al sur y al este, donde se encontraban los empleados y el polo petroquímico de Río Tercero, que no fue alcanzado por los proyectiles que volaron por el cielo de la ciudad, dijo Viqueira.

¿Qué se pretendió ocultar con las explosiones? Entre 1991 y 1995, el entonces presidente Carlos Saúl Menem firmó tres decretos ideológicamente falsos para vender armas a Panamá y Venezuela, que sin embargo terminaron en Ecuador y Croacia en operaciones de triangulación según una investigación de Clarín luego confirmada por la Justicia.

El primero en vincular el contrabando de armas con esos países en guerra fue el fiscal Carlos Stornelli. Pero sus superiores dividieron la investigación y así la voladura fue a Córdoba y la causa madre que, al principio, en Comodoro Py. Ecuador se encontraba en guerra con Perú por la cordillera del Cóndor y Croacia con Serbia en la guerra por la participación de la ex Yugoslavia. Incluso, Menem había mandado cascos azules a los Balcanes dentro de una operación de las Naciones Unidas.

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Fuente: Clarín

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