La guerra de las Malvinas: la tarde en que la Marina Británica sufrió el peor ataque desde la Segunda Guerra Mundial

Una tarde helada de 1982, con el sol brillando fuerte sobre el cielo sin nubes de las Islas Malvinas, dos ráfagas de aviones argentinos lastimaron a la Armada británica con su jornada más negra desde la Segunda Guerra Mundial. Fue el 8 de junio, cuando la flota británica trataba de hacer pie en un área cercana a Puerto Argentino para recuperar la capital de las islas, que había quedado bajo control argentino desde el 2 de abril, cuando la dictadura hizo realidad su plan de desembarcar en las Malvinas.

Aquel día, dos barcos de transporte que intentaban descargar armas, combustible y municiones en una entrada del mar en la piedra de la Isla Soledad que en los mapas argentinos figura como Bahía Agradable, fueron atacados por cinco aviones de la Fuerza Aérea Argentina que habían despegado desde la base de Río Gallegos.

La evacuación de guardias galeses tras el devastador ataque al buque "Sir Galahad". Archivo

La evacuación de guardias galeses tras el devastador ataque al buque «Sir Galahad». Archivo

El ataque llegó, según los testimonios de los ingleses, llegó por sorpresa, cuando un grupo de buques británicos llevaba varias horas anclados en la bahía tratando de bajar la carga y de desembarcar ellos mismos en esa playa comunicada por un camino de 16 kilómetros con Puerto Argentino.

La Bahía Agradable es una gran entrada del mar ubicada en el oeste de la isla más occidental de las dos más grandes que componen el archipiélago -la Gran Malvina y la Soledad– y por eso es uno de los lugares más lejanos al continente. A pesar de eso, los aviones A-4B Skyhawk no habían sido detectados por el submarino inglés que debía monitorear las operaciones de los aviones argentinos en Puerto Gallegos.

Según los testimonios de los soldados británicos, los aviones no fueron descubiertos porque volaron a una altura tan baja que se volvió indetectable por los radares y porque los argentinos habían logrado interferir las comunicaciones de los barcos que sí habían visto el sobrevuelo de los aviones que habían salido del continente cargados con bombas españolas.

Ese día, uno de los cuatro barcos que había llegado a los alrededores de la Bahía Agradable era el RFA Sir Galahad, diseñado para el transporte logístico militar inglés y bautizado como uno de los 12 integrantes de la Mesa Redonda del Rey Arturo. El Galahad tenía en su interior, ambulancias, vehículos blindados, combustible, armas, marineros y miembros de la Guardia Galesa, el regimiento que comanda el Príncipe Carlos de Gales, y que un año antes se había convertido en celebridad mundial al casarse con Lady Di.

La Bahía Agradable, en las Islas Malvinas, en una imagen de 2018.
Foto: Fernando de la Orden

La Bahía Agradable, en las Islas Malvinas, en una imagen de 2018.
Foto: Fernando de la Orden

Derry Price, miembro de toda una familia de militares galeses, estaba en el Galahad ese día. «Todos sabíamos que teníamos que desembarcar, pero no podíamos. No había manera de bajar rápido y tampoco podíamos tirarnos a nadar con todo el equipamiento encima. Necesitábamos una lancha de desembarque, y esa lancha no aparecía. No podíamos hacer nada», le dijo Price a quienes lo entrevistaron para un documental sobre la guerra que hizo History Channel.

Un compañero suyo, Andrew Jones, dijo también que tuvieron que cargar y descargar su equipo varias veces en el día porque no lograban desembarcar. Estaban bajo la cubierta, jugando a las cartas, durmiendo de a ratos y limpiando sus armas para matar el aburrimiento, pero rodeados de municiones y combustible.

Esa combinación de distención y descuido convirtió al Galahad en un infierno de fuego y explosiones cuando los aviones argentinos pasaron rugiendo a pocos metros del agua y soltaron bombas sobre el barco. «El mundo se volvió anaranjado», recordó Jones en el documental, que fue levantado por la onda expansiva a pesar de que estaba cargado con casi veinte kilos de equipamiento en su cuerpo.

El Galahad había sido atacado por tres bombas que arrojó desde su Skyhawk el primer teniente Carlos Cachón, de la Fuerza Aérea Argentina y uno de los miembros de la escuadrilla «Dogo» que había salido de Río Gallegos para el ataque. Cachón, un balcarceño que hoy vive en Mar del Plata, fue reconocido como el líder de ese ataque. En el Galahad murieron por las bombas y por las lenguas de fuego que generó el combustible almacenado 48 soldados, casi todos miembros de la Guardia Galesa.

La escuadrilla «Dogo» no fue la única que atacó ese día. Venía acompañada por los aviones de la escuadrilla «Mastín«, que quedó reducida a dos aviones porque otros dos regresaron a tierra por problemas técnicos. Esos dos Skyhawk, al mando del alférez Hugo Gómez y del teniente Daniel Gálvez, tiraron las bombas sobre el otro «miembro de la mesa redonda» que estaba anclado aquella tarde en el lugar: el RFA Sir Tristam, que fue hundido y luego reflotado y reacondicionado y que terminó sus días de servicio luego de participar en la Guerra del Golfo y en la Invasión a Irak de 2003. En ese barco murieron 2 soldados. Esos 50 británicos no fueron los únicos fallecidos en esa batalla.

Un equipo de emergencia trata de controlar el fuego en una nave inglesa tras el ataque argentino.

Un equipo de emergencia trata de controlar el fuego en una nave inglesa tras el ataque argentino.

Un rato después del despegue de los aviones de las escuadrillas Dogo y Mastín, cuando ya no existía la posibilidad de convertir la sorpresa en una ventaja, salieron más aviones de Río Gallegos. Esta vez, los Skyhawk se dividieron en las escuadrillas «Mazo» y «Martillo». Lograron hundir una lancha de desembarco que había sido botada con desesperación desde el buque HMS Fearless, cuando los británicos se dieron cuenta de que si seguían en el agua iban a ser presa fácil de los bombardeos argentinos. Ese naufragio terminó con seis marinos británicos más fallecidos, y la cuenta de bajas llegó a 56.

Pero la sorpresa ya no existía y los Skyhawk fueron atacados por Sea Harriers, los aviones de despegue vertical que trajo la fuerza aérea británica al Atlántico Sur en los portaaviones Invencible y Hermes y que eran toda una novedad para esos años.

En el contraataque cayó el avión que conducía el teniente Rubén Bolzán -el mismo que unos segundos antes había hundido el lanchón de desembarco británico- y también los que estaban a cargo del teniente Juan Arrarás y el alférez Alfredo Vázquez. Fueron los tres muertos argentinos de esa batalla.

En los días siguientes, la historia sería completamente distinta. Miles de soldados de la Reina consiguieron poner pie en tierra y menos de una semana después, el 14 de junio, Puerto Argentino caía otra vez bajo dominio británico.

Fuente: Clarín

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