La muerte de un funcionario dispara una puja por el control de una caja clave para los gremios

La inesperada muerte de Eugenio Zanarini, titular de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) y quien en el último año tejió un buen vínculo con la CGT, puso en alerta a la dirigencia de la central obrera peronista y de gremios que no forman parte de la conducción cegetista.

Es que su muerte abre la puerta a un escenario temido desde hace tiempo por los sindicatos: que el kirchnerismo busque ahora colonizar el organismo con alguien propio.

Es más, ya hace meses corría la versión que desde sectores K pretendían que en la SSS desembarcara Liliana Korenfeld, ex titular del organismo durante el presidencia de Cristina Kirchner y “cuadro técnico” de extrema confianza de la vicepresidenta.

La conducción de la CGT con Alberto Fernández, en Olivos.

La conducción de la CGT con Alberto Fernández, en Olivos.

En la actualidad, y por decisión de Cristina, la “pingüina” Korenfeld se desempeña como gerenta general de la obra social de los empleados del Congreso de la Nación.

Según fuentes sindicales, la propia Korenfeld buscó hace unas semanas erradicar el temor de los sindicalistas.

A Antonio Caló, titular de la UOM, la ex superintendenta de Servicios de Salud le aseguró que no estaba en sus planes volver al organismo. El metalúrgico compartió el dato en su momento con la mesa chica cegetista.

Pero con la muerte de Zanarini, los fantasmas cegetistas regresaron.

El funcionario fue encontrado muerto el martes en su domicilio, en el barrio de Caballito. Estaba en su cama. Lo encontró su chofer, quien tras insistir con varias llamadas forzó la entrada a la vivienda.

Todo indicaba este martes que sufrió un ataque cardíaco.

El pasado 31 de diciembre había tenido un infarto. El lunes, es decir un día antes de morir, había estado reunido en la Superintendencia hasta cerca de las 17.30 con un jefe de la CGT.

A ese sindicalista le confió: “Ando un poco agitado, no puedo estar haciendo locuras”.

Del riñón de Ginés

Hombre del riñón de Ginés González García, Zanarini logró permanecer en la SSS tras la expulsión del Gobierno del ex ministro de Salud por el escándalo del vacunatorio VIP.

Era el último funcionario que respondía a Ginés que quedaba en la estructura del Ministerio de Salud.

“No era un casamiento, era una cosa normal”. Así describió a Clarín un sindicalista la relación que tenía la CGT con Zanarini.

Aunque parezca poco, es mucho en comparación con el vínculo que la central tiene con Carla Vizzotti.

Desde que asumió al frente de Salud, en febrero pasado, la central no logró reunirse formalmente con la ministra.

También tienen pendiente una reunión con Alberto Fernández. Dos jefes de la CGT empezaron este mismo martes a moverse para ver si pueden concretar lo antes posible ese encuentro.

Es que en medio de la tensión entre el Presidente y Cristina Kirchner por la continuidad en su cargo del subsecretario Federico Basualdo, en la central sindical se preguntaban este martes quién pondrá al nuevo superintendente de Salud.

Los sindicalistas esperan que sea Alberto F. y que designe a alguien que tenga el OK cegetista.

“Aun es temprano, pero apuesto a que el Presidente elegirá a alguien neutral para el kirchnerismo y con sintonía con nosotros”, sostuvo un jerárquico cegetista.

Más allá de las suposiciones, lo concreto es el temor que hay en los gremios al eventual desembarco de un alfil de Cristina (o La Cámpora) en la SSS.

Son como un Pacman, lugar que hay quieren comerlo para ellos”, describe un dirigente gremial.

Otro agrega: “Van a intentar quedarse con la Superintendencia, siempre luchan por el poder y los espacios. Es así».

Y completaron: «Nosotros, por supuesto, vamos a intentar forzar que sea un técnico que represente al conjunto del movimiento obrero”.

En las últimas horas volvía a sonar del lado sindical el nombre de David Arauchan, a quien desde la CGT intentaron ubicar, sin éxito, de titular de la Super en el arranque de la gestión de Alberto Fernández.

Cristina ya el año pasado mostró que quiere cambios en el sistema de salud. Habló de “repensarlo” para lograr “un uso más eficiente de los recursos”, lo que puso en alerta a gremios y prepagas.

Con el sistema de salud con un déficit de unos $ 20.000 millones anuales, el comando del organismo que controla a las obras sociales es clave para mantener a raya a los gremios.

Liliana Korenfeld, ex titular de la Superintendencia de Salud.

Liliana Korenfeld, ex titular de la Superintendencia de Salud.

¿Cómo? Pisando la distribución de los fondos. Es justo lo que hizo Korenfeld, en la gestión de Cristina. Es un recuerdo grabado a fuego en los gremios.

Fuente: Clarín

Compartir en redes sociales

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Entrada siguiente

Fuerte crítica opositora tras el escándalo en la Anses: piden a la Justicia ir a fondo

Mié May 5 , 2021
Un revuelo político se generó luego de que el lunes se conociera un duro informe de la intervención de la oficina salteña de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), que sacó de sus puestos a Susana Aramayo y Marcos Vera, luego de una paupérrima gestión. A un mes […]