La votación permitirá proyectar cómo podría cambiar el Congreso

Este domingo habrá una primera radiografía del Congreso que viene; un gran ajedrez de bancas en el que el oficialismo y la oposición dirimen poder. En Diputados, donde la relación de fuerzas no se vería alterada de manera significativa, el Gobierno busca sumar bancas para acercarse -con ayuda de aliados- al anhelado quórum que le permitiría destrabar proyectos frenados.

Pero en el Senado, el bloque de Cristina Kirchner ya tiene mayoría automática y el Frente de Todos se enfrenta a la realidad concreta de restar senadores, con el peligro consecuente de perder la hegemonía.

Las metas de Juntos por el Cambio son exactamente inversas. “Estamos a 7 bancas de ser Venezuela”, repitieron como un mantra en campaña para intentar evitar que el oficialismo sume diputados, mientras insistieron con «ganar cinco senadores para arrebatarle el quorum propio a Cristina».

Las vías del medio, cada vez más limadas, se juegan su supervivencia. 

La Cámara alta renueva un tercio de sus legisladores: 24 de las 72 bancas. Son los electos en 2015, en ocho provincias: Catamarca, La Pampa, Tucumán, Mendoza, Chubut, Córdoba, Corrientes y Santa Fe.

El Frente de Todos -que con 41 senadores supera los 37 necesarios para el quórum y la mayoría propia- pone en juego 15. Juntos por el Cambio -con un bloque de 25- renueva 8 propios, más la banca de su aliado del Interbloque Federal, el fallecido Carlos Reutemann.

El oficialismo se prepara para perder una banca en Corrientes -donde el radicalismo arrasó en la elección de gobernador el mes pasado- y al menos una en Chubut, donde por cuestiones políticas los tres representantes de esa provincia terminaron siendo hoy del oficialismo, y ahora la oposición recuperará lugar.

En Córdoba, donde la fuerza local del gobernador Juan Schiaretti también juega en el podio, el senador del Gobierno, Carlos Caserio, corre el riesgo concreto de perder su lugar.

En este contexto, Santa Fe -donde el Frente de Todos tiene internas en las que se enfrentan el gobernador Omar Perotti y su vice Alejandra Rodenas- será una provincia clave. Si el oficialismo gana mantiene sus 2 bancas, pero si sale segundo renueva solo una y el Gobierno ya se quedaría con los 37 justos del quórum en el Senado. 

Una pérdida mayor en alguna de esas provincias o cualquier traspié en el resto los dejaría sin quórum propio. Aunque, a su favor seguirán teniendo los monobloques de la misionera Magdalena Solari Quintana y el rionegrino Alberto Weretilneck, que no terminan mandato y funcionan como aliados del Gobierno.

En Diputados, donde preside Sergio Massa, se vencen 127 de las 257 bancas. Se trata de los legisladores electos en 2017, cuando la ola amarilla de Cambiemos crecía en el país. Por eso Juntos por el Cambio es la bancada que más diputados pone en juego: 60 de los 115 que tiene. En algunos distritos, como la Ciudad de Buenos Aires, Juntos por el Cambio sabe que no logrará reponer todo lo que arriesga.

El Frente de Todos -con la reciente incorporacion de Eduardo «Bali» Bucca- tiene un bloque de 120 legisladores y renueva 51. Necesitaría sostener esos lugares y sumar 9 más para alcanzar la mayoría propia. Así, no dependerían -como hasta ahora- de aliados circunstanciales.

Eso hizo que numerosos proyectos que tuvieron un avance veloz en el Senado- como la Reforma Judicial o la nueva ley de Ministerio Público Fiscal- quedaran varados.

Pero la mayoría propia en la Cámara baja parece hoy un proyecto demasiado ambicioso para el oficialismo, solo factible si el Frente de Todos hiciera una gran elección; un hecho que, en este contexto pandémico y económico no consideran viable en el propio bloque.

Todo indica que los bloques «del medio» seguirán siendo la llave para dar luz verde o bloquear iniciativas.

De los 257 legisladores que tiene la Cámara de Diputados, solo 22 no pertenecen al Frente de Todos o a Juntos por el Cambio. Y este año se le vencen las bancas a 15 de ellos.

Renuevan cuatro de los seis del Interbloque Unidad y Equidad Federal; que, salvo alguna excepción, acompañó cada propuesta del oficialismo.

Pero también se ponen en juego bancas del Interbloque Federal; mucho más selectivo a la hora de votar iniciativas. Vencen tres de los cuatro diputados que responden al gobernador cordobés Juan Schiaretti; el lavagnista Jorge Sarghini; y el progresista santafesino Luis Contigiani. Además del justicialista salteño Andrés Zottos.

La Izquierda pone en juego sus dos bancas. Las tres restantes son las del santacruceño Antonio Carambia, que comparte bloque con un ex PRO; y los monobloques de Alma Sapag (MPN) y Beatriz Avila quien buscará saltar al Senado.

La incógnita es si estos lugares que estarán vacantes serán comidos por los polos o por expresiones nuevas que surgieron en esta elección.

Fuente: Clarín

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