Los Alpes se vuelven cada vez más verdes

Los Alpes se están volviendo cada vez más verdes como consecuencia del cambio climático, una transformación que puede verse incluso desde el espacio. Un grupo de investigadores liderado por Sabine Rumpf, de la Universidad de Basilea, ha demostrado que la cubierta de nieve de los Alpes ha menguado en las últimas cuatro décadas y en su lugar crece más vegetación. Tal y como expone el equipo en Science, este cambio podría tener graves repercusiones para el ser humano y la naturaleza.

Rumpf y su equipo analizaron los datos de los satélites Landsat, que llevan 50 años observando la Tierra. Los satélites, empleados en teledetección, captan imágenes de la superficie terrestre en diferentes longitudes de onda, y sus fotografías revelan cambios en la cubierta de nieve y la vegetación. Las plantas con actividad fotosintética reflejan unas seis veces más la radiación del infrarrojo cercano que la luz roja visible, y el cálculo de la reflectancia proporciona una medida de la masa vegetal que existe en una determinada zona, un parámetro conocido como índice de vegetación. La presencia de nieve puede inferirse a partir de las medidas de la luz verde visible e infrarroja de onda corta.

Cambio de color en toda la región

Las imágenes de los satélites Landsat muestran que en el 77 por ciento de las áreas alpinas que se encuentran por encima del límite arbóreo, la vegetación se ha vuelto más densa en los últimos 40 años. Al mismo tiempo, la cubierta de nieve se ha reducido de manera significativa, aunque de momento ese cambio afecta a menos del 10 por ciento de la superficie estudiada. «Los Alpes están pasando del blanco al verde», resumen los autores. Los estudios previos de otros equipos ya habían concluido que las capas de nieve de los Alpes son cada vez más delgadas: las lecturas de 800 estaciones meteorológicas indican una disminución media del 8,4 por ciento por década.

En todo el planeta se observa una evolución similar. El índice de área foliar (el área total de las hojas por unidad de superficie) ha aumentado a nivel mundial en las últimas décadas. Eso se debe a la quema de enormes cantidades de combustibles fósiles, que libera cada año unos 36.000 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), lo cual eleva la concentración atmosférica del gas y provoca el calentamiento de las capas de aire cercanas al suelo. Las plantas absorben el CO2 y lo procesan mediante la fotosíntesis para generar biomasa. Al aumentar el suministro de CO2, se produce más biomasa y el crecimiento de las plantas es más vigoroso. Además, conforme se elevan las temperaturas medias, el período del año durante el que crece la vegetación se prolonga en muchos lugares.

Sin embargo, la fertilización por dióxido de carbono es cada vez menos eficaz: desde la década de los ochenta se ha reducido en cerca de un 40 por ciento. Y es que las plantas no solo necesitan CO2 para crecer, sino también agua y nutrientes, como compuestos de nitrógeno y fósforo. En muchas regiones del planeta escasean los nutrientes, el agua o ambos elementos, y las tierras áridas representan ya dos quintas partes de la superficie mundial. A pesar del aumento del CO2 atmosférico, en esos lugares la vegetación ya no prospera tanto porque carece del resto de sustancias necesarias.

De acuerdo con Rumpf y su equipo, el reverdecimiento de los Alpes tendrá importantes consecuencias. Una mayor vegetación y una menor cubierta de nieve provocan una disminución de la reflectividad (albedo) de la superficie terrestre, que se calienta más con la luz solar. Eso hace que las temperaturas sigan aumentando, lo que causa un mayor deshielo del permafrost y de los glaciares, así como más avalanchas y desprendimientos de tierra. El aumento del deshielo a gran altitud también amenaza el suministro de agua dulce de la población local, puesto que los glaciares y las acumulaciones de nieve almacenan el agua que precisan los habitantes de los valles en épocas de escasas precipitaciones.

Además, los ecosistemas de montaña también se hallan en peligro. «Las plantas alpinas están adaptadas a condiciones duras, pero no son muy competitivas», señala Rumpf. Según la experta, si las condiciones ambientales cambian, esas especies especializadas perderán su ventaja de nicho y serán desplazadas por otras plantas. «La biodiversidad única de los Alpes se halla sometida a una presión considerable.»

Frank Schubert

Referencia: «From white to green: Snow cover loss and increased vegetation productivity in the European Alps». Sabine B. Rumpf et al. en Science, vol. 376, págs. 1119-1122, 2 de junio de 2022.

Fuente: Investigación y ciencia es

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