Los cuatro ejes del peronismo para Alberto Fernández, Cristina Kirchner silente y los pifies de Patricia Bullrich

Frente contra todos

Aún resuenan en la coalición gobernante los repiqueteos de la interna que no cesa. El punto más tenso de la semana fue el miércoles, cuando Alberto Ángel Fernández y Cristina Kirchner se volvieron a ver, cara a cara. El encuentro sucedió en las casas a medio construir que presentó el ministro de Hábitat y Vivienda, Jorge Ferraresi, en Ensenada, tierra donde manda el ultra K Mario Secco. El Presidente, la vicepresidenta y el gobernador bonaerense llegaron hasta el predio en sendos helicópteros: el jefe de Estado en el presidencial y Cristina y Axel Kicillof en la nave provincial. Allí, los tres tuvieron su momento en soledad: en un momento, se apartaron del resto y se metieron en una de las casas pendientes. «No voy a hablar», dijo allí la ex Presidenta pero estableció el tono de las palabras tanto de su gobernador predilecto como de la embestida del Presidente, en un discurso más beligerante de lo habitual.

La presencia de la dama no se conoció hasta poco antes del acto, al que llegó por invitación de un duro como es el alcalde Secco. como quedó demostrado en su discurso con invocaciones Galterianas. Los presentes, el jefe de Gabinete Santiago Cafiero, ministros nacionales y bonaerenses más intendentes, esperaban tensos los discursos: «Si hablaba ella, había que ver para dónde disparaba», resoplaba después de la actividad uno de los alcaldes bonaerenses que observaba, preocupado, cómo el acto era una casi réplica de los kirchneristas de antaño, con discursos duros sobre la Justicia.

En medio de tanta tensión interna, algunos peronistas clásicos miraban con recelo al ministro Ferraresi. «Va a inaugurar 500 mil viviendas», se ufanaban cerca del ministro K. «Sí, pero todas las que no terminaron Macri y Vidal», se quejaba un intendente autodenominado albertista. Peronismo sin paz…

La foto "de la unidad" en momentos de extrema tensión interna en el Frente de Todos

La foto «de la unidad» en momentos de extrema tensión interna en el Frente de Todos

Biden y Perón

Varios de esos peronistas clásicos (ya el término «Albertista» quedó casi en desuso) creen que Fernández debe establecer su propia agenda de gobierno, sin esperar las indicaciones recurrentes del Instituto Patria. Por eso, han hecho llegar a oídos del Jefe de Estado cuatro ejes para ordenar la gestión. Los cuatro puntos (casi a modo de «verdades peronistas» serían: relación con Estados Unidos, el Campo, los Medios y CFK. ¿Cómo sería esto? El primer punto viene como anillo al dedo en momentos de invocación a «Juan Domingo Biden», como denominó el presidente argentino a su par estadounidense. Y se trataría de afinar la relación con el país del Norte, para resolver los entuertos de deuda y economía y ahora, sumarle el asunto Vacunas. Luego, seguiría el establecer una relación madura con los productores agropecuarios, atado al desarrollo enorme de ese sector en Argentina. El tercer eje sería mantener una relación seria con los principales medios de comunicación, algo normal en democracia pero en lo que los gobiernos kirchneristas no han decidido profundizar sino, por el contrario, confrontar. Y por último, que el Presidente mantenga una relación con su vicepresidenta a partir de una agenda propia y no, estar pendiente de los lineamientos que Fernández de Kirchner marca, sea vía Twitter o por discursos, como el del año pasado en La Plata. ¿Peronismo Ilusión?

Acto en Ensenada entrega de viviendas: Alberto Fernandez , Cristina Fernandez de Kirchner Sergio Massa Veronica Magario y Jorge Ferraresi. Foto Presidencia

Acto en Ensenada entrega de viviendas: Alberto Fernandez , Cristina Fernandez de Kirchner Sergio Massa Veronica Magario y Jorge Ferraresi. Foto Presidencia

Internas PRO

Yendo para el campamento opositor, las aguas asoman calmas en estos días en la interna que se libra entre los seguidores de Horacio Rodríguez Larreta y la inquieta Patricia Bullrich, quien no frena un segundo en su armado, sea para competir en la elección de este año como candidata a diputada nacional o para pugnar en dos años por la candidatura presidencial. En ambas compulsas, «Pato» se encuentra enfrentada al jefe de Gobierno porteño, quien quiere imponer su impronta en las peleas electorales de 2021 y 2023. En la sede porteña de Uspallata reconocen haber mantenido diálogos sobre estos asuntos con la ex ministra de Seguridad, pero sostienen que no es un buen momento de Bullrich para imponer condiciones en la conversación política: «Se mandó un pifie tremendo con lo de entregar las Islas Malvinas a Pfizer y con la crítica en Twitter a lo que decidió Horacio con poner a la secundaria en régimen bimodal», remarcan los negociadores larretistas. Y rematan: «Ahora nos critica pero cuando salió el fallo de la Justicia de la Ciudad que nos permitió mantener las escuelas abiertas. Patricia lo llamó a Horacio para pedirle poder estar en la conferencia de prensa, que era reservada para los funcionarios de CABA y no, una actividad del PRO», aseguró un coronel horacista. Un mediador a la derecha…

Patricia Bullrich junto a Larreta. En 2015. Foto Emmanuel Fernández

Patricia Bullrich junto a Larreta. En 2015. Foto Emmanuel Fernández

Fuente: Clarín

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