Los restos de ADN antiguo indican el origen la Peste Negra

Una escala de la Ruta de la Seda podría haber sido el epicentro de una de las pandemias más destructivas de toda la historia de la humanidad.

Según un estudio en el que se han secuenciado genomas antiguos, las personas que murieron durante el siglo XIV por culpa de un brote epidémico se contagiaron con cepas de la bacteria Yersinia pestis, la misma que dio lugar a los patógenos que varios años después causaron la Peste Negra.

«Es como si hubiéramos hallado el origen de todas las cepas, algo similar a lo ocurrido con el coronavirus, cuyas variantes alfa, delta y ómicron proceden de una cepa de Wuhan», señala Johannes Krause, paleogenetista del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, que codirigió el estudio publicado el 15 de junio en Nature.

Las raíces de una pestilencia

Entre 1346 y 1353, la Peste Negra asoló el oeste de Eurasia, matando, en algunas zonas, hasta el 60 por ciento de la población. Los registros históricos sugieren que la peste bubónica procedía del este: Caffa (nombre medieval de la actual Feodosia), en la península de Crimea, sufrió uno de los primeros brotes registrados durante un asedio del Imperio mongol en 1346. Por esa razón, siempre se ha creído que el epicentro debió de estar situado en el Cáucaso o en algún otro lugar de Asia Central.
China es el país del mundo en el que se encuentra una mayor diversidad genética de cepas modernas de Y. pestis, lo que hace pensar que la Peste Negra se pudo originar en Asia. Según Krause, «en la literatura especializada se puede hallar todo tipo de hipótesis. Y la verdad es que no se sabía dónde empezó la epidemia».

Señales de la peste

Hace varios años, Philip Slavin, historiador especializado en economía y medioambiente de la Universidad de Stirling y codirector del estudio del que hablamos, halló unas tumbas en un par de cementerios del siglo XIV de Kirguistán que, creyó, podrían contener pistas sobre los orígenes de la Peste Negra. En los cementerios, conocidos como Kara-Djigach y Burana, halló un número inusualmente alto de lápidas fechadas en 1338 y 1339, diez de las cuales hacen referencia explícita a una peste.
«Cuando descubres que en uno o dos años consecutivos hay un exceso de mortalidad, significa que ha ocurrido algo excepcional», comentó Slavin en una sesión informativa para la prensa.

Para averiguar si estas tumbas tenían algo que ver con la posterior Peste Negra, Slavin trabajó con Krause para localizar los restos de los cementerios kirguises, ya que estos habían sido excavados durante las décadas de 1880 y 1890 y sus restos trasladados a San Petersburgo. El equipo, dirigido por la arqueogenetista Maria Spyrou, de la Universidad de Tubinga, secuenció el ADN antiguo de siete personas cuyos restos pudieron ser recuperados y halló ADN de Y. pestis en tres tumbas de Kara-Djigach.

Gracias a la secuenciación de algunos genomas completos de Y. pestis, hallaron que las bacterias eran ancestros directos de las cepas vinculadas a la Peste Negra, incluida una muestra de Y. pestis de una persona que murió en Londres y cuyo genoma fue secuenciado por el equipo de Krause en 2011. La cepa de Kara-Djigach también era antepasada de la inmensa mayoría de linajes de Y. pestis actuales; una señal, según Krause, de que, poco después de la Peste Negra, la bacteria se diversificó enormemente. «Podemos decir que fue una especie de big bang de la plaga», comentó en la sesión informativa.

Las pruebas adicionales sitúan el origen de la Peste Negra en esta zona de Asia Central. Entre las cepas modernas de la bacteria Y. pestis, las extraídas de marmotas y otros roedores de Kirguistán, Kazajistán y Xinjiang, en el noroeste de China, en los alrededores de la cordillera montañosa de Tian Shan, eran las que estaban más estrechamente relacionadas con la cepa de Kara-Djigach. «No podemos asegurar que sea ese pueblo o ese valle en concreto, pero es muy probable que esa sea la región», matizó Krause.

Los roedores son el reservorio natural de Y. pestis y los humanos desarrollan la peste bubónica solo cuando un vector como una pulga transmite la infección. Krause sospecha que el contacto cercano de los humanos con las marmotas provocó la epidemia de Kirguistán, mientras que las poblaciones de ratas de Europa, con sistemas inmunitarios poco preparados para hacer frente a la bacteria, desencadenaron la Peste Negra.

Según Slavin, tiene mucho sentido que Tian Shan fuese el epicentro de la Peste Negra. La región se halla en plena Ruta de la Seda y en las tumbas de Kirguistán se hallaron perlas del océano Índico, corales del Mediterráneo y monedas extranjeras, lo que sugiere que los comerciantes las trajeron desde esas tierras lejanas. «Podemos hipotetizar que, tanto a nivel regional como a un nivel más global, el comercio desempeñó un papel importante en la propagación del patógeno hacia el oeste», señala Slavin.

«Certificados de defunción» medievales

Obtener genomas de los ancestros de la bacteria responsable de la Peste Negra es un «gran avance», subraya Monica Green, historiadora medieval y experta independiente de Phoenix, Arizona. «Las lápidas son lo más parecido a un «certificado de defunción». Gracias a ellas sabemos que este linaje de Y. pestis existió durante esa época.» Pero no está tan segura de que el big bang de la Peste Negra se produjera en torno a la época en la que murieron esos kirguises, es decir, entre 1338 y 1339. Basándose en las pruebas genéticas, ecológicas e históricas, Green cree que la expansión producida durante el siglo XIII del Imperio mongol catalizó la propagación y diversificación de las cepas de Y. pestis, responsables de la posterior Peste Negra.

Sharon Dewitte, bioarqueóloga de la Universidad de Carolina del Sur, cree que este trabajo es un acicate para estudiar la Peste Negra (y también la conocida como segunda pandemia de peste) más allá de Europa. Está interesada en comparar los patrones demográficos y de mortalidad de las personas que murieron por culpa de la peste en Kara-Djigach con los de los cementerios europeos en los que hay enterradas víctimas de la Peste Negra.

«Si podemos conseguir más muestras de la bacteria en cementerios de la época en Asia y China, dispondremos de más pruebas sobre el origen asiático de las dos pandemias», añade Simon Rasmussen, biólogo informático de la Universidad de Copenhague que ha analizado las secuencias de Y. pestis.

Krause espera poder analizar restos obtenidos en China para comprobar cómo repercutió en Asia Oriental la pandemia que tanto afectó a Europa. «Nos gustaría conocer la parte oriental de la historia.»

Ewen Callaway

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Referencia: «The source of the Black Death in fourteenth-century central Eurasia»; Maria A. Spyrou et al. en Nature, vol. 606, págs. 718-724, junio de 2022.

Fuente: Investigación y ciencia es

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