Pekín ataca por detrás a las tecnológicas en la guerra de los alimentos

Los gigantes del comercio electrónico que compiten por el floreciente mercado de comestibles online de China han sufrido un ataque por la retaguardia. Las autoridades atacaron el martes las operaciones de compra grupal [varios consumidores finales se juntan para hacer compras conjuntas] de los supermercados de Alibaba, Tencent, JD.com, Meituan, Pinduoduo y Didi Chuxing.

A los compradores chinos les encanta comprar en grandes cantidades para obtener descuentos, pero los medios estatales dicen que las compañías tecnológicas están haciendo dumping con los productos y castigando a los proveedores, lo cual cuesta puestos de trabajo en el sector minorista.

En 2017, una manada de nuevas empresas chinas se aglomeró para hacer entregas de comestibles. La compra en grupo a granel, o tuangou, es un modelo de compras establecido desde hace mucho tiempo en la República Popular, y muchos empresarios trataron de adaptar el modelo a los productos frescos.

Los grandes actores establecidos se subieron al carro. JD invirtió en un servicio de compra comunitaria en diciembre; Alibaba, que invirtió en un servicio de compras en grupo por barrios en 2019, puso en marcha su propio negocio este año. Según la consultora Kantar, se espera que los ingresos de las compras comunitarias sean este año el triple que en 2018: 89.000 millones de yuanes (11.000 millones de euros) en total.

Pero a medida que el Gobierno comenzó a examinar el comportamiento distorsionador del mercado de las empresas de tecnología, este sector, en el que los gigantes de internet compiten con las tiendas ordinarias, entró en foco. El día 11, el diario oficial People’s Daily publicó un severo editorial en el que instaba a las empresas de internet a centrarse en la innovación en lugar de en “unos cuantos kilos de fruta”. La Administración Estatal para la Regulación del Mercado llamó entonces a capítulo a los principales actores de por un supuesto dumping de precios, cuotas comerciales abusivas y por poner en riesgo los puestos de trabajo de los operadores más pequeños.

Las nuevas nueve directrices publicadas el martes requieren que los operadores no reducir los precios por debajo de coste y que mantengan “razonables” las tarifas. Eso podría implicar controles de precios, pero los reguladores tienen motivos para preocuparse por la dependencia refleja de las empresas tecnológicas chinas de los descuentos para obtener dominio del mercado, en cuyo momento pueden subir los precios, como hizo Didi en el sector de los VTC.

Subvencionadas o no, las compras en grupo han proporcionado grandes descuentos a los consumidores chinos, que llevan años soportando una abrumadora inflación de los precios de los alimentos. Pero a las autoridades puede que les preocupe que los bolsillos profundos de los gigantes del comercio electrónico y sus sofisticados algoritmos vayan a poner a los comerciantes tradicionales fuera del negocio, del modo en que Amazon entró en las tiendas físicas. No está claro cuál podría ser el impacto financiero, pero una cosa es segura: las empresas tecnológicas chinas se han adentrado aún más en la boca del lobo regulatoria de Pekín.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

Fuente: Cincodias.elpais

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