Restricciones: la ley de «superpoderes» se demora y Alberto Fernández piensa en un nuevo DNU con algunos cambios

Alberto Fernández insiste desde hace semanas con la aprobación de la ley que establece el manejo de la pandemia y contempla las medidas a adoptar en base a un “semáforo epidemiológico” que divide al país en zonas según la situación sanitaria. En privado reniega del rechazo de la oposición y, en particular, del rótulo que le han asignado al proyecto. “No sólo no me da ‘superpoderes’, sino que me limita”, se le escuchó a decir en las últimas horas. Y es esa la frase que se repite en la Casa Rosada ante las demoras en el avance de la iniciativa que forzarían al Presidente a firmar un nuevo decreto de necesidad y urgencia para renovar las medidas de aislamiento.

Aunque la prioridad es la sanción de la ley ─que ya fue aprobada por el Senado─ y el jefe de Estado intercambia mensajes periódicos con las espadas parlamentarias para interiorzarse sobre el poroteo en la Cámara de Diputados, en el Gobierno por las dudas ya se piensa el alcance que podría tener el DNU, teniendo en cuenta que el actual vence el viernes 11 de junio y el margen se acotó.

Es una situación por demás inesperada, ya que el Gobierno envió el proyecto el 11 de mayo con la expectativa de imprimirle un trámite exprés para que «cada gobernador se haga responsable». De hecho, inicialmente se dejaba saber que la intención es que se aprobara antes del 21 de mayo, cuando Alberto F. decretó las medidas vigentes, con 9 días seguidos de confinamiento estricto y fase 1 durante los fines de semana. 

Pero la férrea resistencia de Juntos por el Cambio y algunas diferencias -subterráneas, pero sintomáticas- de algunos gobernadores alineados con el oficialismo postergaron su avance. En un año electoral, no sólo la oposición no quiere entregar la chance de tener la última palabra sobre las restricciones. Así, en la previa a la última semana de validez del decreto, el Gobierno afronta una situación similar.

El deseo del titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y del jefe del bloque del Frente de Todos, Máximo Kirchner, es que se logre dictamen entre lunes y martes en un plenario de comisiones de Salud y Asuntos Constitucionales. Pero, como todavía el oficialismo no cuenta con el número para garantizar su aprobación -le faltan entre 3 y 6 voluntades- en Balcarce 50 no quieren forzar las cosas. «Si no sale, no hay ningún problema: Alberto firmará otro DNU basado en los mismos ejes del proyecto«, se atajan, relativizando el debate, en un intento por desorientar a la oposición.

En cualquier caso, con ley o DNU, habrá cambios a partir del 12 de junio. Salvo un abrupto salto en la curva de contagio, no habrá fase 1. En el Gobierno, en línea con el diagnóstico realizado el miércoles por la ministra de Salud, Carla Vizzotti, hablan de una «leve baja» en la cantidad de casos, más allá de que advierten que el porcentaje de ocupación de las camas de terapia intensiva se mantiene en una meseta muy alta.

Desde la Provincia, cuya definición siempre es clave en las decisiones que toma el Presidente, coinciden en que se produjo un descenso, aunque remarcan la importancia de relevar los datos hasta el próximo jueves. «Al sistema sanitario no le sobra nada. Por ahora no se desbordó pero fue porque se tomaron medidas a tiempo», aseguran. 

El balance sobre el nivel de cumplimiento de los 9 días de aislamiento estricto difiere entre lo que se dice públicamente y lo que se admite en privado. «Hubo un buen acatamiento y se notó menos circulación… Sirvió para frenar un poco, pero después de un año y medio es difícil que sea total», dice un hombre de extrema confianza de Fernández, al describir un «desgaste social». Y es allí donde se explica por qué sólo se analiza la posibilidad de mantener cierres estrictos el fin de semana, incluso en las zonas de alarma epidemiológica. 

Entienden en el Gobierno que de esa manera, junto a la limitación en la circulación nocturna, se controla de forma más eficaz las reuniones sociales, consideradas la principal causa de contagios. «Un cierre estricto sábado y domingo puede ser una alternativa para afectar lo menos posible a la economía», razona un funcionario que está convencido de que con el avance del plan de vacunación «ahora sí se puede empezar a pedir el último esfuerzo».

En este contexto, toma fuerza la idea que, a partir del 14 de junio, se replique el modelo de esta última semana: de lunes a viernes mayores aperturas, incluidas algunas actividades restringidas en la etapa vigente, y durante el fin de semana restricciones más fuertes y no «malgastar» la herramienta de aplicar la cuarentena estricta y acotada. Siempre que la curva de casos no se vuelva a disparar. En ese caso, la aclaración desde el entorno del Presidente siempre está: «Si (Alberto) tiene que apretar el botón rojo para salvar vidas, lo va a hacer». 

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Fuente: Clarín

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