Rodrigo Buenaventura, la calma en el detalle de los mercados

Reflexivo y concienzudo, pendiente hasta el final de los detalles de los documentos oficiales. De nuevo, un perfil técnico al frente de la CNMV. Rodrigo Buenaventura (Madrid, 1968), actual director general de mercados del supervisor, será su presidente en cuanto se apruebe su nombramiento. Procedente de Afi, es sobre todo un hombre de la casa, en la que ha pasado una década en dos fases, y tiene también experiencia en su equivalente europeo, la ESMA.

Tras aceptarse el pasado martes su candidatura en Consejo de Ministros, deberá comparecer ante la Comisión de Asuntos Económicos del Congreso de los Diputados, que emitirá un informe no vinculante. Si todo va según lo previsto, el Ejecutivo aprobará en diciembre por real decreto su designación en lugar de Sebastián Albella.

Le encantan la montaña y la naturaleza: en cuanto puede se escapa. Es muy buen jugador de ajedrez, algo que en su entorno relacionan con su pausada personalidad. Entre sus aficiones están también el cine, la música y la fotografía, y suele ir de vacaciones a Italia (país de origen de su familia). Tiene un hijo y una hija y adora a su perro, un golden retriever, que aparece en su imagen de WhatsApp.

Estudió en el Colegio San Patricio de La Moraleja (Alcobendas) y en el Instituto Fortuny; luego hizo Económicas y Empresariales en la Universidad Autónoma de Madrid, especialidad en Estructura Económica, en la misma promoción que la vicepresidenta Nadia Calviño.

En 1993 fichó como analista de mercado financiero español por Afi, cantera habitual de altos cargos económicos en etapas de Gobierno socialista. A los dos años ascendió a jefe del servicio y en 1996 a socio responsable de consultoría financiera. Entre 2001 y 2004 dirigió como consejero delegado el grupo de consultores de las Administraciones públicas de la firma.

Allí lo conoció Manuel Conthe, ex secretario de Estado de Economía, y que en ese momento venía del Banco Mundial. “Participé en algún proyecto coordinado por Rodrigo. Ambos éramos socios. Saqué una impresión magnífica: una persona inteligente, que sabe de muchas cosas, las entiende rápidamente y tiene un excelente nivel de idiomas”. Es completamente bilingüe en inglés, en el que escribe muy rápido; domina el francés y también habla italiano. Dicen de él, además, que es muy difícil oírle hablar mal de alguien, que tiene mano izquierda, buena relación humana, que es diplomático.

En Afi, que tiene una estructura muy horizontal, se formó alrededor de Buenaventura un grupo de gente joven. Le recuerdan como un jefe técnicamente muy bueno y muy completo, que se metía mucho en la redacción, en el detalle: le preocupaba mucho la calidad del resultado final. Organizaba cada San Juan una cena en la que invitaba a toda la empresa, y siguió haciéndolo ya fuera de ella.

En 2004 se marchó a Caja Castilla-La Mancha: una etapa breve, porque Conthe, al ser nombrado presidente de la CNMV, lo fichó como director de relaciones internacionales. “Vi que el puesto le venía pintiparado. Potenció mucho la presencia de España en Iosco, la Organización Internacional de Comisiones de Valores. También me apoyaba mucho en las actividades de lo que luego sería la ESMA (Autoridad Europea de Valores y Mercados) y entonces era CERS (Comité Europeo de Reguladores de Valores)”.

A los tres años pasó a director de mercados secundarios. “Por un reajuste interno, se me ocurrió que podía tener sentido en ese puesto”, recuerda su entonces jefe. “Siempre ha respondido a todas mis expectativas. Todo lo que hacía lo hacía bien”. Buenaventura aportó resolución, pero también su carácter reflexivo y pausado a un departamento delicado y estratégico, el que más contacto directo tiene con las cotizadas; donde debe decidirse sobre las suspensiones, pero sobre todo, cuándo levantarlas. En 2011 tuvo un papel clave en la primera prohibición de las posiciones cortas de la CNMV, siempre en coordinación total con la ESMA.

Diseñó y le puso nombre al Sistema Avanzado de Monitorización de Mercados (SAMS), las alarmas de la Comisión; participó, junto a Conthe y a su jefe directo, el director general de mercados, Ángel Benito, en el desarrollo de la Iniciativa contra el Abuso de Mercado (ICAM), y en la redacción de los Criterios de operativa discrecional de autocartera, que ha quedado sin efecto este año.

En 2011 fue el exitoso candidato español para director de mercados de la ESMA, donde dejó muy buen sabor de boca. Desde París mantuvo el contacto con la Comisión, con la obligada independencia. Seis años después, cuando Benito pasó a la segunda línea como consejero, el presidente Albella recuperó a Buenaventura para la dirección general de mercados.

Junto a su elección se aprobará la de Montserrat Martínez Parera como vicepresidenta. Actual directora de la oficina de presidencia de CaixaBank, tiene experiencia en la propia CNMV, el Banco de España y BBVA.

El paso de Albella, nombrado por Luis de Guindos con el aval de Luis Garicano y de su amigo Manuel Conthe, ha sido valorado por su independencia. “La de Buenaventura va a ser total y absoluta”, a juicio del propio Conthe. “Pero también sabe cómo es el mundo y lo ha conocido en un ambiente internacional en la ESMA, o sea que tampoco es un extraterrestre, una persona de laboratorio. Es un perfil distinto al de Albella, abogado del Estado, gran jurista, con muchísima experiencia profesional, mientras que Rodrigo es más joven y más economista. Pero le pasa como a mi hija Paula [propuesta para presidir el FROB], que son todoterrenos que acaban sabiendo mucho de todo. No me cabe duda de que Rodrigo en materia de opas debe de saber tanto como Albella. Yo lamentaba la marcha de un personaje de su nivel, pero las penas así son menos”.

El reto del nuevo equipo es dar continuidad a la intensa labor de Albella en la protección de los inversores, así como conseguir más recursos para la tarea supervisora de la Comisión. Con calma.

Su trabajo académico

Rodrigo Buenaventura ha impartido clases en varios programas de máster en Finanzas: de renta fija, política monetaria, deuda pública, mercado de valores y regulación financiera.

Es coautor de cuatro monografías sobre el sistema financiero español y de más de 30 artículos en revistas especializadas.

Fuente: Cincodias.elpais

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