“Se adelantaron muchas crisis de salud mental que se daban a los 30 o 40 años”

El Día Mundial de la Salud Mental que se celebra cada 10 de octubre es promovido por la Federación Mundial de la Salud Mental y cuenta con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS). 
Representa un compromiso global para crear conciencia sobre los problemas de salud mental en todo el mundo y movilizar esfuerzos en apoyo.
La pandemia de COVID-19 agravó los problemas psicológicos. Aumentaron las nuevas afecciones y se agudizaron las preexistentes. También produjo interrupciones significativas en los servicios para trastornos mentales, neurológicos y por uso de sustancias.
En este marco, el licenciado en psicología y profesor en la Universidad Católica de Salta, Juan Matías Arroz, habló sobre la importancia de la información y la concientización. Sostuvo que es importante que se integre a la salud mental como parte de la salud integral. Además explicó que hubo un aumento de consultas desde que comenzó la pandemia. Explicó que el cuadro más frecuente es la ansiedad . Le sigue la depresión y en tercer lugar están las crisis vinculares. Señaló que se elevó el uso de psicofármacos y aseguró que el acompañamiento de familiares a pacientes en tratamiento ayuda bastante. 

¿Cuál es la importancia del Día Mundial de la Salud Mental que se conmemoró el domingo pasado?
Nosotros como profesionales de la salud mental siempre tratamos de que se dé importancia y se integre a la salud mental dentro de todo el combo de lo que es la salud integral de una persona. 
Muchas veces se concibe la salud solamente como la cuestión que tiene que ver con lo físico, con lo orgánico, pero una correcta integración entre la salud mental y los aspectos que tienen que ver con la cuestión física, orgánica, nosotros concebimos que es lo óptimo. 
Estamos contentos, celebramos que este año, tal vez a partir de las cuestiones que se vieron durante la pandemia, se haya dado mayor difusión y énfasis a la salud mental. Es positivo que una mayor cantidad de gente se vuelque a interesarse un poco más o a ocuparse un poco más del tema que, muchas veces, es dejado de lado por algunas personas que creen que solamente debe ponerse foco en la salud mental cuando alguien padece algún inconveniente significativo y no es así. 

¿Aumentaron las consultas desde que comenzó la pandemia?
La verdad es que sí. Ha habido un aumento de demanda de consultas que tuvieron mucho que ver con la exposición a la posibilidad de muerte o de riesgo alto que trajo la pandemia y que generó que mucha gente se replantee cuestiones de su vida, más allá inclusive de las personas que, lamentablemente, tuvieron que pasar por la perdida de algún familiar o por la misma enfermedad. 
El hecho de la cercanía a la enfermedad hizo que muchas crisis que se dan cuando la gente llega a los 30, 40, 50 años se adelanten y la gente se empiece a replantear qué había estado haciendo con su vida hasta ahora, qué metas había logrado y cuáles no. Hubo parejas que se replantearon el tema de la maternidad o paternidad. Se produjeron muchos divorcios, separaciones, es decir, esto llevó a que mucha gente haga una reestructuración de la vida. 
A esto se suman todos los inconvenientes laborales o económicos que trajo aparejados la pandemia. La gente también explotó de estrés y a veces este no estaba asociado directamente con el temor a enfermarse, sino con la dificultad de no poder abrir el negocio.
Además, la permanencia de todos los miembros de una familia en la casa todo el tiempo es algo a lo que la gente no estaba muy acostumbrada, es decir, en épocas de prepandemia cada uno tenia su actividad y luego pasar a estar todos juntos generó estrés, angustia.

¿Cuáles son los cuadros más frecuentes?
La ansiedad. Hay mucha gente que no puede manejar la ansiedad. Ese sería el número 1: la ansiedad por volver a la normalidad, volver al trabajo, recuperarse, por cuestiones de pareja. Se generan cuadros de ansiedad elevados con todos sus derivados, que son crisis.
El segundo cuadro sería la cuestión depresiva. Hay muchos cuadros de depresión, gente que inclusive hoy ya no quiere volver a la normalidad.
En tercer lugar están las crisis vinculares, es decir, las dificultades con los vínculos primarios o con los más cercanos, como ser la pareja, un familiar directo, hijos, hermanos o padres.

¿Creció el uso de psicofármacos?
Sí. El uso de psicofármacos se elevó y sus derivados, es decir, alcohol o drogas blandas como la marihuana. También aumentó mucho la automedicación, hubo gente que durante la cuarentena más dura e inclusive a posterior recurrió a usar Clonazepam de manera autorrecetada, ya sea porque la conseguía de un amigo, por ejemplo. Se incrementó el uso de todas las sustancias depresoras del sistema nervioso, es decir, que tienden a calmar los cuadros ansiosos.
Por otra parte, si bien la comida no es una droga, hay mucha gente con sobrepeso por un exceso de alimentación. 

¿Hay más pacientes en tratamiento o internados?
A simple vista, por una cuestión de experiencia clínica, diría que hay más personas que requirieron atención psiquiátrica medicamentosa por crisis de salud mental porque estos casos la tendencia nacional y mundial apuntan a la no internación. Es decir, ha habido mucha gente que ha tenido crisis que requirieron internación psiquiátrica, pero se tiende a estabilizar y volver a mandarlos a su casa. No hay muchos lugares, inclusive en Salta, más allá del hospital Ragone, donde la gente permanezca internada por una cuestión de salud mental. Tiene que ser muy grave para que se dé la internación.

¿Cómo pueden ayudar los familiares a los pacientes?
Eso es algo que siempre se presenta de manera compleja. La verdad es que una persona con problemas de salud mental severos o graves genera dificultades también en su entorno vincular y, muchas veces, se torna difícil el acompañamiento porque no es como cuando alguien tiene alguna enfermedad o accidente y no puede caminar, entonces lo ayudan a movilizarse. En el caso de la salud mental es complicado porque genera conflictos desde la palabra, las cosas que se dicen y la mejor manera de ayudar es acompañar y cuestionar lo menos posible. Es fundamental hacer caso a las indicaciones de los profesionales desde el acompañamiento, el estar presentes. Muchas veces la compañía ayuda bastante en las cuestiones de salud mental.
Hay casos en los que los familiares dicen: “Le va a hacer bien volver a trabajar” o “volver con la pareja” o “ver a los hijos”, pero tal vez eso no sea lo mejor para el paciente, que necesita un tiempo de recuperación.

¿Cómo ve la aplicación de la ley de salud mental?
La aplicación de la ley de salud mental encuentra un problema como muchas de las leyes del país. La ley en sí misma es buena, conceptualmente es adecuada y pertinente, pero nos encontramos con que muchos de los organismos del Estado carecen de organización, de recurso humano o hay pocos profesionales en hospitales. Además hay escaso recurso material, poca estructura edilicia, consultorios para contener o poder aplicar la ley como se debería. 
 

Fuente: El Tribuno

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