Tribunales, la zona de la Ciudad que sigue paralizada como en la cuarentena más estricta

Vuelve de a poco la vida a la avenida Corrientes más famosa, la de las librerías, las pizzerías, la comedia o el drama. Falta para que ese movimiento la rescate de la crisis, pero el regreso del teatro le inyectó vigor. En su vecino Tribunales, el panorama es otro: cada semana cierra un restaurante, una zapatería, un kiosco. Sin oficinistas ni judiciales, la rueda no gira.

Hoy falta gente que le dé sentido a una zona donde sobran símbolos: en pocos metros están los imponentes Teatro Colón y Palacio de Justicia pero también el Mirador Massue, la Plaza Lavalle, el Petit Colón, la sucesión de edificios con mármol o granito que albergan librerías jurídicas, bares de café y pebete al paso, locales de venta de trajes y zapatos lustrados. La mayoría, vacíos.

Aldo Salvatore atiende una de esas casas desde hace 30 años, la zapatería Salvatore Scarpe, en Lavalle al 1500. Atender es una forma de decir: la gente pasa y lo saluda, pocos entran a comprar. “Venimos porque venimos, nada más”, repite.

En un extremo de la Diagonal Sur, todo está casi desierto. Del otro se llega al Obelisco y se ve movimiento. Foto Guillermo Rodríguez Adami

En un extremo de la Diagonal Sur, todo está casi desierto. Del otro se llega al Obelisco y se ve movimiento. Foto Guillermo Rodríguez Adami

“El bar de la cuadra cerró el lunes, la tienda de al lado cerró la semana pasada. Nosotros aguantaremos hasta donde podamos. Todos recortamos el horario de atención. Si no hay nadie, ¿a quién le vendés?”, se pregunta Aldo, que vio todas las crisis. Ninguna como esta.

“Esto viene así desde antes de la cuarentena, pero ahora se juntó todo”, agrega el vendedor. Coincide Adrián Martínez, de la zapatería Di Leo, en Lavalle al 1400. “Los últimos años fueron de terror para el rubro, por la apertura de las importaciones. Ahora, con la pandemia, vendemos un 20%. Hay días que no vendemos nada”, dice, y lo interrumpe una potencial clienta. Pregunta por una bota con tachas. Las mira y se va sin comprar.

Los bares de Tribunales permanecen vacíos. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Los bares de Tribunales permanecen vacíos. Foto Guillermo Rodríguez Adami

En una manta sobre la esquina de Lavalle y Uruguay, Roxi sigue acomodando sahumerios y trozos de palo santo aún en diciembre, cuando ya debería haber renovado su mercadería por la de rubros más veraniegos. “Sigo ofreciendo esto porque no tengo otra cosa. Apenas vendí algo y no me dio para comprar remeras y polleras. Hay días que junto apenas 200 o 300 pesos”.

Es cierto que cada vez hay más gente en el centro porteño. Con el cambio de ASPO a DISPO, se levantaron las restricciones de días y horarios para actividades profesionales, lo que a su vez incrementó la circulación.

Apenas entra y sale gente del edificio de Tribunales. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Apenas entra y sale gente del edificio de Tribunales. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Pero esa vida restituida corre mayormente por avenida: Corrientes, Callao, 9 de Julio. El Palacio de Justicia ve entrar y salir gente a cuentagotas, siempre con turno previo. Lejos quedaron los tiempos en que esa área de bordes imprecisos llamada Tribunales era la más agitada del barrio de San Nicolás en horario diurno.

Quienes aún siguen trabajando en la zona dicen que la mayoría de los que hoy circulan no están empleados allí y, por lo tanto, consumen poco y nada. “Muchos vienen a hacer trámites puntuales, ahora que tienen mayor flexibilidad horaria, para no pagarle a un gestor. Fui gestora hace unos años y cada vez tenía menos demanda”, explica Gisela Cava, que por estos días atiende en la zapatería Di Leo.

Abogados, de a poco

En la zona de Tribunales son muy pocos los abogados que van a trabajar a sus estudios. Foto Guillermo Rodríguez Adami

En la zona de Tribunales son muy pocos los abogados que van a trabajar a sus estudios. Foto Guillermo Rodríguez Adami

“Estoy yéndome de la oficina. Voy a trabajar desde mi casa. No sé si vuelvo”. Este es el mensaje que, con algunas variantes, escucha Martínez en boca de sus pasados clientes, los abogados que hoy pasan sólo a saludarlo. Dicen que no pueden pagar el alquiler. La falta de transporte público para no esenciales tampoco ayuda.

Florencia Nores Castro es empleada en un estudio jurídico que trabaja con aseguradoras. Cuenta que la presencialidad aumentó, pero apenas, y sólo porque ciertos acuerdos deben firmarse en persona. Por ahora, ella sigue con home office hasta que sea admitida en el transporte público. “Igual, cuando volvamos a la oficina, será sólo tres días por semana”, adelanta.

El trabajo presencial apenas aumentó en la zona de Tribunales. Foto Guillermo Rodríguez Adami

El trabajo presencial apenas aumentó en la zona de Tribunales. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Con todo, hay abogados que siguen apostando por la zona. Una es Lorena Prado, que va tres veces por semana a su estudio jurídico, Prado Rouvier Chirico Ali, en Lavalle y Libertad. El mismo edificio donde funcionaba el café Tribunales, que cerró en cuarentena y nunca más volvió a abrir. 

“Pudimos acordar una rebaja del alquiler en los primeros meses de aislamiento. La idea es seguir manteniendo el estudio“, cuenta Prado. Y enumera motivos. Uno es el volumen de carpetas de los clientes, “que hace imposible tener un archivo en la casa“. También, el hecho de que ciertos temas delicados “es mejor conversarlos en una sala de reuniones que en un bar”. Y que, aunque la gestión online de la Justicia se haya intensificado en pandemia, tampoco permite resolver todo.

El edificio de Tribunales tiene muy poco movimiento: la presencialidad en la Justicia nacional apenas aumentó. Foto Guillermo Rodríguez Adami

El edificio de Tribunales tiene muy poco movimiento: la presencialidad en la Justicia nacional apenas aumentó. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Esta mayor actividad privada no tiene su correlato en lo público. La Justicia de la Ciudad tiene sus expedientes digitalizados y en las últimas semanas no aumentó su presencialidad, según fuentes oficiales. En la Justicia nacional sí se incrementó en el último tiempo, pero en muy poca medida.

“Y con la feria judicial, olvidate. Si los comerciantes no aguantan ahora, imaginate en enero o febrero. Muchos comerciantes van a tirar la toalla”, analiza Juan, al frente de Mundo de Copias desde 1994, en Lavalle al 1500. Del mismo rubro pero a una cuadra de distancia, Miguel Ángel admite que sigue al frente de Copias Reguera porque el propietario le tiene paciencia: “Si se hubiera puesto exigente, no estaríamos más. Se están yendo todos de acá”.

Persianas bajas

Sobre la calle Tucumán se ven muchos locales cerrados. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Sobre la calle Tucumán se ven muchos locales cerrados. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Sobre la calle Tucumán, la postal es aún peor. Cada vez hay más locales en alquiler o venta, incluso en esquinas. “Si nos sacan el ATP, no tenemos chance de sobrevivir”, dice Ernesto detrás de la barra de El Tostadero, al 1300. De este lado del mostrador hay un solo cliente. “Antes un local vacío se ocupaba enseguida acá. Ahora, todo lo contrario”, agrega.

Hace semanas que cuelga el cartel de “Alquila” del local de Edipo Libros en Lavalle al 1500. Aún no hay interesados. El dueño de la librería, Carlos Soutullo, piensa mantener abierta sólo la sucursal de avenida Corrientes, por la que al menos pasa gente.

La zona de Tribunales parece detenida en los días más estrictos de la cuarentena. Foto Guillermo Rodríguez Adami

La zona de Tribunales parece detenida en los días más estrictos de la cuarentena. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Es que las librerías de Tribunales no escapan a la crisis general del rubro. Menos si son de feria: en la de Plaza Lavalle, son apenas dos los puestos abiertos una tarde de miércoles. Ángel atiende uno, Derechoviejo. “Fue un año perdido. Si la economía no repunta un poco, el libro está condenado al fracaso. Hoy la gente tiene otras prioridades”, lamenta.

En ese escenario, las mesas llenas del bar Foja Cero (Lavalle al 1400) son una rareza que da esperanza. “Reactivó un poco, aunque todavía no estén abiertos los tribunales -destaca uno de sus socios, Ezequiel Costa-. En los primeros meses de cuarentena cerrábamos a las 15, pero ahora estamos volviendo a nuestro horario habitual. Esperemos que mejore. Vamos paso a paso”.

NS

Fuente: Clarin

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